El Tribunal Supremo de los Estados Unidos se dispone a determinar la constitucionalidad del «geofencing», una técnica de vigilancia utilizada por la policía para identificar a personas dentro de un perímetro digital específico.
Según un informe de NPR, el desafío legal surge a raíz de una investigación de la policía de Virginia tras un robo a un banco en Midlothian. Durante el asalto, un delincuente empuñó un arma de fuego y huyó con 195.000 dólares.
Para identificar a los sospechosos, las autoridades recurrieron al geofencing para acceder a las bases de datos de Google. Este método permite a las fuerzas del orden trazar una valla virtual alrededor de un área geográfica concreta donde se cometió el delito.
Una vez establecido el perímetro, la policía solicita una orden judicial para obligar a las empresas tecnológicas a rastrear su información interna. El objetivo es identificar a cualquiera de los millones de usuarios de la compañía que se encontrara físicamente dentro del área delimitada en el momento del crimen.
El escrutinio de la Cuarta Enmienda
La técnica se enfrenta a un intenso escrutinio legal en relación con la Cuarta Enmienda, la cual prohíbe registros irrazonables de personas, hogares, documentos y bienes sin una orden emitida por un magistrado neutral.
Los expertos legales y el tribunal deberán decidir si este registro está lo suficientemente dirigido hacia pruebas específicas de un delito. La práctica actual implica barridos masivos de datos de usuarios en lugar de centrarse en la búsqueda en una ubicación física concreta.
NPR informa que el Tribunal Supremo debe ahora decidir si el geofencing es una herramienta de investigación ingeniosa, una intrusión orwelliana, o ambas cosas.