JPMorgan estima que las aplicaciones de peso para la tokenización de fondos tardarán al menos dos años en llegar, según un informe de coinmarketcap.com.
Ciarán Fitzpatrick, director global de productos ETF en JPMorgan, afirmó en una publicación reciente que la tokenización redefinirá por completo la industria de los fondos. Señaló que, actualmente, la tecnología se encuentra en una fase de investigación y experimentación.
"Creemos que la tokenización sin duda impulsará los cambios en el mercado, no solo para los ETF, sino para toda la industria de los fondos en su conjunto", comentó Fitzpatrick.
El directivo destacó varios beneficios potenciales de tokenizar los fondos cotizados (ETF), entre ellos la liquidación casi instantánea, el acceso continuo al mercado y ciclos de creación y reembolso más rápidos.
"Mi visión sobre la tokenización es que pasará a formar parte del ecosistema de los ETF, pero aún estamos a un par de años de ver casos de uso realmente sólidos", añadió Fitzpatrick.
Interés institucional en los activos digitales
JPMorgan ya está probando diversas aplicaciones a través de Kinexys, la unidad de negocio de blockchain interna del banco. No obstante, la entidad aún no ha anunciado un lanzamiento comercial ni casos de uso prioritarios específicos para dicha unidad.
Las acciones y fondos tradicionales son los principales objetivos de la tokenización, debido a que los modelos de bolsa actuales cierran durante los fines de semana. La tokenización podría permitir una liquidación continua y operaciones fuera del horario comercial.
Otros actores importantes también se están moviendo en este sector. La Bolsa de Nueva York (NYSE), Coinbase, Kraken y Robinhood están desarrollando ofertas de acciones tokenizadas. Además, la SEC ha aprobado un cambio normativo que permitirá a Nasdaq admitir la negociación de acciones tokenizadas.
Los analistas de mercado presentan diversas proyecciones sobre el crecimiento de los activos tokenizados. Algunas estimaciones sugieren que el mercado podría alcanzar un valor de entre 2 y 10 billones de dólares para el año 2030.
Estas previsiones dependen en gran medida de la velocidad de la evolución regulatoria y del ritmo de adopción institucional.