Una planta de procesamiento de metales en Tsuruga, prefectura de Fukui, ha alcanzado una tasa de recuperación del 90 por ciento de litio extraído de baterías de iones de litio usadas. Las instalaciones, operadas por JX Metals Circular Solutions, anunciaron este avance tras una serie de mejoras técnicas que casi duplicaron su eficiencia anterior.
Históricamente, la planta tenía dificultades para recuperar más del 50 por ciento del litio contenido en las celdas de energía desechadas. Tadashi Nakagawa, vicepresidente y director de JX Metals Circular Solutions Tsuruga, confirmó el salto al 90 por ciento en una entrevista con NHK World.
Impulsando la economía circular de las baterías
"Creemos que es fundamental reciclar las baterías de iones de litio de forma segura", declaró Nakagawa a NHK. Señaló que la empresa espera escalar esta tecnología para proporcionar mayores beneficios económicos y de recursos para Japón.
El anuncio llega en un momento en que el mercado mundial de reciclaje de baterías se prepara para una rápida expansión. Los analistas del sector estiman que el mercado de recuperación de litio alcanzó un valor de 13.000 millones de dólares el año pasado. Las proyecciones sugieren que esta cifra podría llegar a los 70.000 millones de dólares para 2035, a medida que la adopción de vehículos eléctricos y la demanda de productos electrónicos de consumo sigan aumentando.
Aunque la tasa de recuperación del 90 por ciento se sitúa entre las más altas a nivel mundial, la planta se enfrenta a la competencia de empresas en otras regiones. En Estados Unidos, Redwood Materials —fundada por el ex director de tecnología de Tesla, JB Straubel— ha reportado tasas potenciales de recuperación de litio que alcanzan el 95 por ciento.
Estos saltos tecnológicos abordan dos desafíos principales en la industria de las baterías: la acumulación de residuos peligrosos y el costo ambiental de la extracción de minerales. Al perfeccionar los métodos de extracción, las empresas buscan reducir la dependencia del litio recién extraído, que a menudo requiere procesos que consumen mucha energía y son ecológicamente disruptivos.
Ingenieros y observadores de la industria han señalado que estos desarrollos son vitales para la estabilidad de la cadena de suministro a largo plazo. A medida que se acelera la transición global hacia la electrificación, la capacidad de obtener minerales de alta pureza a partir de existencias ya disponibles se está convirtiendo en un componente central de la estrategia industrial tanto para Japón como para Estados Unidos.