Michael Cotter, director ejecutivo de Tech Live Connect, empleó un sistema de facturas falsas y tarjetas de débito virtuales para ocultar ante las procesadoras de pagos los elevados índices de fraude. Este esquema permitió a la empresa camuflar estafas generalizadas dirigidas a consumidores estadounidenses.
Las estafas solían comenzar con ventanas emergentes que alertaban a los usuarios sobre posibles virus. Estos mensajes redirigían a los usuarios a un número gratuito, conectándolos con un centro de llamadas en la India.
Los empleados del call center, que a menudo se hacían pasar por representantes de Apple o Microsoft, solicitaban acceso remoto a las computadoras. Posteriormente, diagnosticaban problemas técnicos inexistentes y cobraban a los clientes cientos de dólares por reparaciones innecesarias.
Los escaneos fraudulentos siempre arrojaban resultados positivos, lo que incitaba a los usuarios a buscar ayuda. Los trabajadores utilizaban el acceso remoto para manipular el sistema del usuario y así justificar los costos.
El flujo de clientes estancados por el fraude provocó un aumento en los contracargos de tarjetas de crédito. Estas disputas ocurren cuando los clientes solicitan a sus bancos la reversión de los pagos realizados a la empresa.
Para mediados de 2015, el alto volumen de disputas amenazaba las operaciones de la compañía. Una procesadora de pagos advirtió que podría cancelar cinco de las cuentas comerciales de la empresa debido a la preocupación por estos contracargos.
Los altos índices de contracargos suelen desencadenar sanciones por parte de las procesadoras de pagos. Si la proporción es demasiado elevada, las procesadoras pueden impedir que una empresa acepte tarjetas de crédito por completo.
Cotter afirmó que mantenía una política de despedir a los trabajadores del call center que participaran en actividades fraudulentas. Sin embargo, más tarde admitió que esta política “no se aplicaba de manera constante”.
En algunos casos, los estafadores reincidentes de la empresa recibían ascensos en lugar de ser despedidos.
Diluyendo el fraude
Para proteger la capacidad de la empresa para procesar pagos, Cotter implementó una nueva estrategia en 2016. Comenzó a comprar tarjetas de débito virtuales para generar un flujo de transacciones artificiales.
Tech Live Connect utilizaba estas tarjetas para pagar facturas falsas, lo que en la práctica significaba pagarse a sí misma. Esta entrada de nuevas transacciones, aparentemente legítimas, aumentó el volumen total de operaciones de la compañía.
El volumen adicional diluyó el impacto de los contracargos fraudulentos. Esta manipulación logró reducir la tasa de contracargos de la empresa, haciendo que el fraude fuera menos visible para las procesadoras de pagos.
La estrategia se basaba en la matemática de la tasa de contracargos: al aumentar el número total de transacciones procesadas, el porcentaje de reclamaciones fraudulentas disminuía.