Según informa el Financial Times, Meta está desarrollando una versión en 3D fotorrealista de su director ejecutivo, Mark Zuckerberg, con el fin de facilitar conversaciones en tiempo real con sus empleados.
El proyecto busca ofrecer un liderazgo escalable y siempre disponible dentro de la compañía. Zuckerberg está entrenando y probando el sistema personalmente, según informaron cuatro personas cercanas al asunto al FT.
Los ingenieros están alimentando al personaje con los gestos, patrones vocales, declaraciones públicas y pensamientos estratégicos recientes de Zuckerberg. La empresa pretende que la IA permita a los empleados "sentirse más conectados con el fundador", al proporcionar una presencia digital que nunca tiene que cancelar reuniones.
Escalando la superinteligencia
El recién creado Superintelligence Labs de Meta lidera el proyecto. Escalar esta tecnología requiere una potencia de cómputo masiva para mantener interacciones realistas y sin retrasos.
Para respaldar este impulso, Meta adquirió el año pasado las empresas de tecnología de voz PlayAI y WaveForms. Las proyecciones de gasto de capital de la compañía para 2026 oscilan entre los 115.000 y 135.000 millones de dólares, casi duplicando el presupuesto del año anterior.
Esta iniciativa se produce tras el reciente lanzamiento de Muse Spark, el primer modelo de Superintelligence Labs. Este sistema compacto cuenta con capacidades de comprensión visual y razonamiento de salud, un lanzamiento que ayudó a impulsar un aumento del 7% en las acciones de Meta.
A nivel interno, Meta está incentivando a su personal a utilizar herramientas de IA y a crear agentes a través de OpenClaw, un software de código abierto. Actualmente, los gerentes de producto están realizando "ejercicios de nivelación de habilidades" que incluyen pruebas de diseño de sistemas y "vibe coding" (programación basada en la intuición).
Este movimiento marca un alejamiento del enfoque previo de Meta en el metaverso. En 2022, la empresa enfrentó fuertes críticas por sus avatares de Horizon Worlds, que los detractores calificaron de baja calidad y visualmente poco atractivos.
Aunque Reality Labs gastó 10.200 millones de dólares solo en 2021, desde entonces la compañía ha pivotado para alejarse de esos entornos virtuales. El nuevo enfoque desplaza la inversión de la empresa hacia réplicas de IA de alta fidelidad.