Las autoridades reguladoras de China han introducido un nuevo marco normativo que exige explícitamente a los desarrolladores de sistemas de IA con capacidad de ejecución autónoma mantener una supervisión humana constante. Según informó The Register el 11 de mayo de 2026, el mandato busca garantizar que estos agentes automatizados —cada vez más capaces de realizar tareas complejas y de múltiples pasos por cuenta propia— permanezcan bajo control humano.
Este cambio de política refleja la postura cautelosa de Pekín, que intenta equilibrar el rápido despliegue de tecnologías autónomas con la necesidad de proteger la infraestructura informática crítica. Al imponer un requisito de «intervención humana» (human-in-the-loop), las autoridades pretenden abordar vulnerabilidades específicas, especialmente aquellas relacionadas con agentes que tienen acceso amplio a datos confidenciales y recursos corporativos internos.
Este endurecimiento regulatorio se produce en un contexto de cambios significativos en el panorama tecnológico chino. Mientras empresas como Baidu buscan capitalizar el auge de la IA escindiendo sus negocios de chips, el gobierno intensifica simultáneamente su escrutinio sobre el ciclo de vida del desarrollo de software. A los reguladores les preocupa especialmente el concepto de «flujos tóxicos», donde las habilidades instaladas o los privilegios de acceso de un agente de IA podrían ser explotados, convirtiendo efectivamente una herramienta de productividad en un vector de ataque a la cadena de suministro.
Los observadores del sector señalan que esta política se alinea con una tendencia más amplia de mayor supervisión sobre cómo los agentes de IA interactúan con datos protegidos. El mandato actúa como una medida de protección frente a la posibilidad de que los agentes actúen de forma unilateral, comprometiendo la seguridad digital o activos controlados por el Estado. Este impulso regulatorio ocurre paralelamente a otros acontecimientos importantes en el sector tecnológico asiático, como la inversión de 25.000 millones de dólares de TikTok en Tailandia y la continua inestabilidad en la cadena de suministro de hardware, que está obligando a los equipos de infraestructura a adoptar nuevos protocolos de TI para gestionar el aumento de costes y los plazos de entrega prolongados.