Los trabajadores de oficina en Estados Unidos se ven cada vez más agobiados por el llamado 'workslot' (o 'basura laboral'): contenido generado por inteligencia artificial que requiere una pesada corrección manual, a pesar de los esfuerzos corporativos por utilizar la IA generativa para aumentar la eficiencia.
Un estudio reciente realizado a 1,150 empleados administrativos en EE. UU., dirigido por el investigador de Stanford Jeff Hancock, reveló que el 40% de los trabajadores se topó con este 'workslop' en un solo mes. En promedio, el personal dedica 3.4 horas mensuales a corregir estos errores, una cifra que podría costarle a una organización de 10,000 personas aproximadamente 8.1 millones de dólares en pérdida de productividad.
Aunque el 92% de los altos ejecutivos afirma que la IA los hace más productivos, el 40% de los empleados sin cargos directivos asegura que la tecnología no les ahorra nada de tiempo. Esta desconexión surge de una tendencia creciente en las empresas de utilizar la IA para sustituir puestos humanos, obligando al personal restante a usar chatbots para gestionar una carga de trabajo cada vez mayor.
El costo de la automatización
Ken, redactor en una firma de ciberseguridad con sede en Miami, comentó que la decisión de su empresa de imponer el uso de la IA tras un recorte de personal provocó una caída significativa en la calidad. Señaló que ahora los empleados pasan más tiempo resolviendo discrepancias entre distintos chatbots y reescribiendo borradores inexactos que antes de la implementación de esta tecnología.
“La calidad disminuyó significativamente, el tiempo para producir una pieza de contenido aumentó considerablemente y, lo más importante, la moral decayó”, afirmó Ken, quien solicitó el anonimato para proteger su empleo.
La presión de la industria está impulsando este aumento de contenido de baja calidad. Grandes corporaciones como Amazon, UPS y Target han implementado previamente despidos que los empleados atribuyeron a las posibles ganancias de productividad de la IA. Este entorno obliga al personal que permanece en la empresa a producir un mayor volumen de trabajo, a menudo sin la capacitación adecuada.
Kelly Cashin, diseñadora de productos freelance, observó que sus colegas suelen copiar y pegar mensajes de chatbots directamente en los correos electrónicos sin revisarlos. Destacó que muchos trabajadores están, en la práctica, delegando su criterio profesional a la IA debido a la intensa presión por aumentar la producción.
Problemas similares están surgiendo en el sector salud. Philip Barrison, investigador de la Universidad de Michigan, observó que el personal médico tiene dificultades con las respuestas automáticas por correo electrónico generadas por IA para los pacientes. Aunque su intención es ahorrar tiempo, estas respuestas automatizadas suelen no cumplir con las necesidades de la comunicación clínica.