Tesla ha alcanzado un punto de inflexión clave en el desarrollo de su tecnología de conducción autónoma. Según un informe de The Verge, su flota de vehículos equipados con el sistema Full Self-Driving (Supervised) ha superado ya los 10.000 millones de millas recorridas.
Esta cifra coincide con el umbral específico establecido previamente por su CEO, Elon Musk. En enero, Musk afirmó a través de X que "se necesitan aproximadamente 10.000 millones de millas de datos de entrenamiento para lograr una conducción autónoma segura y sin supervisión".
A pesar de haber alcanzado este objetivo de kilometraje, Tesla aún no ha pasado su software a un modo sin supervisión. El actual FSD (Supervised) sigue siendo un sistema de Nivel 2, lo que exige que el conductor humano permanezca totalmente atento y listo para tomar el control del vehículo en cualquier momento.
Incertidumbre regulatoria y responsabilidad legal
La transición hacia la conducción sin supervisión plantea importantes obstáculos legales para la compañía. Según informa The Verge, los términos de servicio actuales de Tesla delegan la responsabilidad de cualquier accidente en el propietario del vehículo.
Este enfoque difiere del de competidores como Waymo, que asume la responsabilidad de los siniestros debido a que la empresa es propietaria tanto de la tecnología como de la flota autónoma. El modelo de Tesla, en cambio, se basa en la clasificación del FSD como un sistema supervisado, donde el conductor humano es el operador principal.
Si Tesla habilitara la conducción sin supervisión, la empresa se enfrentaría a nuevos interrogantes sobre quién asumiría la responsabilidad en caso de colisión. El medio señala que, por el momento, no está claro si Tesla ha desarrollado un marco legal para gestionar las consecuencias jurídicas de una flota que opere sin intervención humana.