Intel se unió oficialmente esta semana al proyecto Terafab de Elon Musk, acordando colaborar en la construcción de una nueva planta de fabricación de semiconductores en Texas. La alianza busca impulsar la producción de chips destinados a la computación de IA, satélites y los centros de datos orbitales propuestos por Musk.
Intel confirmó la colaboración a través de una publicación en X. "Nuestra capacidad para diseñar, fabricar y ensamblar chips de ultra alto rendimiento a gran escala ayudará a acelerar el objetivo de Terafab de producir 1 TW/año de potencia de cómputo para impulsar futuros avances en IA y robótica", afirmó la compañía.
Musk anunció la iniciativa Terafab por primera vez en marzo, presentándola como un proyecto para desarrollar chips para sus diversas empresas, incluidos los vehículos autónomos y la robótica de Tesla. Aunque el alcance específico de las contribuciones de Intel sigue sin estar claro, el acuerdo supone un impulso significativo para el negocio de fundición de Intel, que busca asegurar grandes clientes estratégicos.
Construir una planta de fabricación de chips de alta gama es una tarea compleja y costosa, que suele requerir miles de millones de dólares y años de desarrollo. Analistas del sector han señalado que el proyecto enfrenta obstáculos técnicos considerables, ya que ni SpaceX ni Tesla cuentan con experiencia directa en la fabricación de semiconductores. Al incorporar a Intel, el proyecto gana un socio con capacidades consolidadas en la producción de silicio.
Reacción del mercado y escepticismo
Tras el anuncio, las acciones de Intel subieron más de un 3% durante la jornada, alcanzando los 52,28 dólares por acción a las 2 p.m. ET. Los inversores parecen ver el acuerdo como un paso necesario para que Intel recupere el terreno perdido frente a rivales como Nvidia y AMD, que han utilizado con éxito el modelo de negocio 'fabless' (sin fábrica propia).
Sin embargo, algunos observadores de la industria se mantienen críticos ante las ambiciosas metas del proyecto. The Register calificó la iniciativa Terafab como una posible "quimera", cuestionando la viabilidad de la promesa de Musk de multiplicar por 50 la producción de semiconductores para infraestructura orbital.
Intel declinó ofrecer más detalles sobre los términos o el cronograma de la asociación. Por su parte, SpaceX no respondió a las solicitudes de comentarios sobre los requisitos de infraestructura del proyecto ni sobre su dependencia de la capacidad de fabricación de Intel.