La incursión de Ferrari en el mercado de los vehículos eléctricos ha tenido una recepción hostil, pero la compañía no se deja intimidar por el clamor público. El Luce, un eléctrico de cinco plazas diseñado en parte por Jony Ive, exjefe de diseño de Apple, tiene un precio cercano a los 650.000 dólares y se ha convertido en objeto de intensas burlas en internet desde su presentación.
Críticos y entusiastas del motor han comparado la estética del vehículo con el económico Nissan Leaf, y algunos profesionales del sector, como el diseñador de Lucid, Derek Jenkins, han criticado abiertamente sus decisiones de diseño. Según TechCrunch, el lanzamiento desató una ola de memes y comentarios negativos en las redes sociales.
A pesar de las críticas estéticas, los datos de mercado sugieren que la estrategia central de la marca sigue intacta. TechCrunch informa que más del 80% de los 14.000 vehículos que Ferrari vendió el año pasado fueron adquiridos por clientes que ya poseían al menos un coche de la marca. Esta base leal parece ser el objetivo principal del Luce, más que el público en general.
Ventas y estrategia
El CEO de Ferrari, Benedetto Vigna, ha declarado públicamente que la compañía ya está registrando pedidos del nuevo modelo eléctrico tanto de clientes nuevos como recurrentes. Aunque la empresa no ha hecho públicos límites de producción específicos, los observadores del sector esperan que la demanda supere a la oferta, lo que permitirá a Ferrari seleccionar a sus compradores, tal como ha hecho con lanzamientos de alta gama anteriores.
La historia demuestra que el desdén inicial del público no se traduce necesariamente en un fracaso comercial para la marca. El Ferrari Purosangue, un SUV que enfrentó un rechazo significativo por parte de los puristas tras su lanzamiento, es hoy considerado un éxito financiero para el fabricante.
En última instancia, Ferrari no necesita la aclamación universal para vender sus unidades. Como señala el medio, a la compañía solo le basta con asegurar un número suficiente de compradores capaces de pagar su precio de lujo, lo que hace que el debate en redes sociales sea prácticamente irrelevante para la viabilidad comercial a largo plazo del vehículo.