El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha publicado recientemente un informe en el que alerta sobre los riesgos potenciales que la tendencia de «tokenizar» activos del mundo real mediante tecnología blockchain podría suponer para el sistema financiero global. Aunque esta tecnología tiene el potencial de transformar las finanzas a través de la liquidación en tiempo real y la eliminación de intermediarios, los marcos regulatorios actuales aún no están preparados para afrontar los desafíos que conlleva.
El informe señala que la tokenización no es solo una mejora técnica, sino un cambio fundamental en la forma en que se mueven los activos. Al procesar transacciones de divisas, bonos y fondos en una cadena de bloques compartida, los mercados pueden alcanzar una «liquidación atómica», lo que reduce el riesgo de contraparte. Sin embargo, esta eficiencia operativa también conlleva presiones significativas en la gestión de la liquidez.
Riesgos sistémicos derivados de la automatización
El FMI advierte que, en los mercados tokenizados, los episodios de tensión financiera podrían propagarse a una velocidad mucho mayor que en los mercados tradicionales. El informe señala: «Los eventos de estrés pueden escalar rápidamente, dejando un margen mínimo para la intervención humana. Por lo tanto, para salvaguardar la estabilidad financiera, es imperativo que la gestión de activos tokenizados esté anclada en activos de liquidación seguros, una finalidad jurídica reconocida y acuerdos de gobernanza sólidos».
Asimismo, los mecanismos automatizados de los contratos inteligentes se consideran un arma de doble filo. Durante periodos de caídas en el mercado, las llamadas de margen o las liquidaciones forzosas ejecutadas automáticamente podrían acelerar las ventas masivas, amplificando así la volatilidad. Este fenómeno ya ha sido observado anteriormente en la extrema inestabilidad de ciertos protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi).
Las stablecoins, que actúan como puente clave entre las criptomonedas y las finanzas tradicionales, también están bajo la lupa de los reguladores. El FMI sostiene que, aunque se utilizan ampliamente como activos de liquidación en plataformas de tokenización, su fiabilidad depende totalmente de sus reservas y mecanismos de reembolso, lo que las hace vulnerables a riesgos de corrida bancaria en momentos de alta tensión en el mercado.
La capacidad de los activos tokenizados para cruzar fronteras instantáneamente también ha despertado preocupaciones regulatorias sobre la fuga de capitales y la sustitución de monedas en mercados emergentes. El FMI subraya que, sin un marco legal claro y una coordinación global, la tokenización financiera no solo fracasará en su intento de mejorar la eficiencia, sino que podría agravar la fragmentación de los mercados financieros mundiales.
Actualmente, el volumen de activos tokenizados supera los 23.200 millones de dólares. Ante este panorama, el FMI hace un llamamiento a los organismos reguladores de todo el mundo para que fortalezcan su colaboración y así mitigar las amenazas sistémicas que plantea esta transformación tecnológica.