Los estadounidenses perdieron 11.400 millones de dólares debido a estafas con criptomonedas en 2025, según el último informe anual del Centro de Quejas de Delitos en Internet (IC3) del FBI. Los datos muestran un incremento del 22% en las pérdidas financieras en comparación con 2024, lo que consolida a los activos digitales como el principal motor de la ciberdelincuencia en Estados Unidos.
El IC3 recibió 181.565 quejas relacionadas con criptomonedas a lo largo del año. Las pérdidas totales por ciberdelitos en todas las categorías alcanzaron los 20.877 millones de dólares, lo que significa que el fraude con criptoactivos representó más del 50% del daño financiero total reportado a las autoridades federales.
Fraude de inversión y amenazas de IA
El fraude de inversión, frecuentemente denominado "pig butchering" (matanza de cerdos), causó el mayor nivel de daños. El FBI registró 61.559 denuncias en esta categoría, que resultaron en pérdidas de 7.228 millones de dólares. Estas estafas suelen implicar que los delincuentes establezcan contacto a través de redes sociales o aplicaciones de citas, trasladen a las víctimas a plataformas cifradas y muestren ganancias falsas en sitios de trading fraudulentos.
La inteligencia artificial ha surgido como un importante multiplicador de fuerza para estas redes criminales. El FBI reportó 8.712 quejas vinculadas específicamente a estafas cripto asistidas por IA, las cuales causaron pérdidas de 741,6 millones de dólares. Los criminales están utilizando cada vez más videos deepfake, clonación de voz y personalidades generadas por IA para generar confianza en las víctimas y hacer que las plataformas fraudulentas parezcan legítimas.
Los estadounidenses de mayor edad sufrieron el impacto financiero más severo. Las personas mayores de 60 años presentaron 44.555 quejas relacionadas con criptomonedas, perdiendo un total de 4.430 millones de dólares. Este grupo demográfico representó el 39% de todas las pérdidas relacionadas con cripto documentadas por el IC3 en 2025, con muchas víctimas reportando pérdidas individuales cercanas a los 100.000 dólares.
Los esquemas de fraude secundarios también contribuyeron al creciente saldo. Las estafas de recuperación, en las que los criminales se hacen pasar por funcionarios gubernamentales o representantes legales para prometer la devolución de activos previamente robados a cambio de una tarifa por adelantado, resultaron en 1.400 millones de dólares en pérdidas a través de 10.516 denuncias. Además, las estafas que involucran cajeros automáticos y quioscos de criptomonedas aumentaron, con pérdidas en esa categoría que crecieron un 58% interanual hasta alcanzar los 389 millones de dólares.
El informe del FBI, que superó el millón de quejas totales en todas las categorías por primera vez, sugiere que el volumen real de robos podría ser mayor que las cifras registradas. Debido a que estas estadísticas dependen de datos autodeclarados, es probable que subestimen la magnitud total del daño financiero infligido por grupos de crimen organizado, muchos de los cuales el FBI rastrea hasta operaciones en el sudeste asiático.