Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, proyectó durante el Foro Económico Mundial (WEF) en Davos que la transición hacia la Inteligencia Artificial física (IA física) es el único medio para asegurar una "abundancia para todos" y elevar el estándar de vida globalmente. Musk argumentó que la combinación de IA y robótica avanzada es fundamental para superar las limitaciones laborales humanas y asegurar la continuidad de la conciencia ante posibles catástrofes.
El concepto de Musk se centra en la implementación masiva de sistemas robóticos humanoides, donde la producción económica global se calculará mediante una ecuación técnica: productividad promedio por robot multiplicada por el número total de unidades operativas. El CEO anticipa que los robots realizarán funciones complejas para finales de 2026 y que la venta de modelos humanoides al público general comenzará el próximo año, priorizando la seguridad para tareas domésticas.
Larry Fink, CEO de BlackRock, contextualizó esta visión señalando la disparidad en el retorno de capital entre los sectores tradicionales y las empresas líderes en IA, citando ganancias netas acumuladas de casi 420.000 millones de dólares en solo cinco firmas de Silicon Valley. Fink instó a los fondos de pensiones europeos a integrar activos de alto crecimiento, destacando el retorno compuesto del 43% de Tesla desde su salida a bolsa.
Un factor clave para esta transición es la deflación tecnológica en el costo de acceso a modelos de IA, acelerada por la proliferación de modelos de código abierto, según Musk. No obstante, advirtió sobre el riesgo de una "burbuja económica de IA" si no se resuelven las cuestiones de utilidad marginal, ya que la tecnología casi gratuita podría desequilibrar el valor del trabajo intelectual humano.
La viabilidad de este futuro automatizado enfrenta un cuello de botella energético significativo, dado que el crecimiento de la capacidad de generación eléctrica global es marginal en comparación con la demanda exponencial de los centros de datos de IA. Musk propuso una solución radical: cubrir 160 km por 160 km con paneles solares en desiertos estadounidenses para suplir la demanda nacional, o bien, trasladar la infraestructura de datos al espacio.
Musk detalló que la energía solar orbital, que evita ciclos de día/noche y atenuación atmosférica, será el lugar de menor costo para alojar la IA, estimando que esto será una realidad en dos o tres años. El ejecutivo también proyectó que la Inteligencia Artificial General (AGI) superará la inteligencia de cualquier ser humano individual para finales de 2026, y la inteligencia colectiva humana para 2030 o 2031.
En el ámbito espacial, Musk vincula el éxito a la reutilización total del sistema Starship, meta que espera alcanzar en 2026 para reducir el costo de acceso al espacio en un factor de 100. Para Musk, la implementación de la IA física y la automatización total representan el cambio estructural más importante en la historia de la ingeniería industrial, marcando el paso de la ciencia ficción a hechos científicos para 2027.