Rubio no descarta acción militar en Venezuela; foco en control petrolero y transición
El Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, defendió ante el Senado la intervención en Venezuela, admitiendo que el uso de la fuerza es una opción reservada si fallan otros métodos para asegurar la cooperación en la venta de crudo. La administración Trump está monetizando los activos petroleros venezolanos bajo un interino designado, generando críticas legislativas sobre la extralimitación ejecutiva.
Rubio Signals Potential for Force in Venezuela as US Oil Seizures Intensify
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WASHINGTON D.C. – El Secretario de Estado de la administración Trump, Marco Rubio, compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para justificar las acciones sin precedentes de Washington en Venezuela, incluida la remoción de Nicolás Maduro y la subsecuente incautación y venta de crudo venezolano bajo la autoridad del presidente interino designado, Delcy Rodríguez.Durante el interrogatorio, Rubio declinó explícitamente descartar futuras acciones militares en el país sudamericano, aunque insistió en que la intención actual de la Casa Blanca no es escalar el conflicto bélicamente. Presionado por el senador Chris Murphy sobre el uso de la fuerza para garantizar la cooperación en las transacciones petroleras, Rubio afirmó que “el Presidente reserva la opción en defensa propia para eliminar esa amenaza”. Citó hipotéticamente la necesidad de neutralizar una instalación de drones iraníes que amenazara a las fuerzas estadounidenses en la región.A pesar de haber advertido en su testimonio preparado que EE. UU. está “preparado para usar la fuerza para asegurar la máxima cooperación si otros métodos fallan”, Rubio aseguró a los legisladores: “Puedo decirles ahora con plena certeza, no estamos posicionados, ni tenemos la intención o expectativa de tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento”.La estrategia de Washington, que implica la venta directa del petróleo venezolano, ha suscitado fuertes críticas. Murphy cuestionó la viabilidad del plan, señalando: “Están tomando su petróleo a punta de pistola. Están reteniendo y vendiendo ese petróleo”. Rubio no ofreció un cronograma específico para una transición democrática, pero proyectó una mejora significativa en las condiciones dentro de “tres, cuatro o cinco meses”.En cuanto a la gestión inmediata de los activos energéticos, Rubio admitió que se otorgaron licencias de adjudicación directa a dos empresas de comercio petrolero estadounidenses para agilizar la colocación del crudo en el mercado, calificándolo como una “solución a corto plazo” debido a la falta de capacidad de almacenamiento en Venezuela. El plan a largo plazo, según el Secretario, contempla ventas directas a refinerías y una expansión de las operaciones de empresas como Chevron.Rubio defendió las acciones previas de Trump, incluyendo la imputación de Maduro por narcotráfico, los ataques militares contra embarcaciones sospechosas de contrabando y la confiscación de buques cisterna sancionados. “No hay guerra contra Venezuela, y no ocupamos un país”, declaró en su comparecencia, enfatizando que se trató de una “operación para ayudar a la aplicación de la ley”.La intervención ha generado división política en el Congreso y desafíos legales, incluyendo la primera demanda por muerte injusta derivada de los ataques navales que han resultado en al menos 126 muertes desde septiembre. Paralelamente, Washington busca normalizar relaciones con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, quien anteriormente fue vicepresidenta bajo Maduro.Rubio subrayó que la posición de Rodríguez es precaria, señalando que “Rodríguez es bien consciente del destino de Maduro; es nuestra creencia que su propio interés se alinea con el avance de nuestros objetivos clave”. Estos objetivos incluyen la apertura del sector energético venezolano a empresas estadounidenses, acceso preferencial a la producción y el cese de las exportaciones petroleras subsidiadas a Cuba. Rodríguez, por su parte, ha confirmado la existencia de “canales de comunicación respetuosos y corteses” con la administración Trump para establecer una “agenda de trabajo”.Fuente: Basado en reportes del Departamento de Estado y The Guardian.