Italia ha presentado un exhaustivo plan de seguridad para los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, enfatizando que el control de todas las operaciones permanecerá bajo la dirección exclusiva de las autoridades italianas, tras la confirmación de que personal de EE. UU., incluido ICE, asistirá a su delegación. El evento, que se celebrará entre el 6 y el 22 de febrero, se considera una de las operaciones logísticas más complejas para el país, distribuida entre Milán, Cortina d’Ampezzo y otras sedes en el norte.
El Ministerio del Interior italiano especificó que los miembros del personal de ICE solo operarán dentro de las oficinas diplomáticas estadounidenses, como el consulado de Milán, y no tendrán participación en patrullaje o labores de aplicación de la ley en territorio italiano. El embajador de EE. UU. en Italia, Tilman J Fertitta, confirmó que los investigadores de Homeland Security Investigations (HIS) aportarán experiencia en inteligencia sobre amenazas criminales transnacionales y ciberseguridad.
La operación de seguridad movilizará a cerca de 6.000 efectivos de fuerzas del orden, incluyendo policía regular, Carabinieri y Guardia di Finanza, apoyados por la implementación de zonas de acceso restringido y espacios aéreos vedados. El plan incorpora tecnologías avanzadas como vigilancia con drones y sistemas robóticos de inspección, elementos clave tras las lecciones aprendidas en eventos previos.
Esta participación de ICE, una agencia fuertemente criticada en Estados Unidos por sus políticas migratorias, ha generado controversia local, provocando llamados a protestas por parte de sindicatos de izquierda y grupos opositores en Milán. La manifestación principal está programada para el 6 de febrero, coincidiendo con la ceremonia inaugural en el estadio San Siro.
El gobierno italiano busca equilibrar la necesidad de seguridad para los aproximadamente dos millones de visitantes esperados con la preservación de la soberanía operativa, una preocupación central para la opinión pública. La seguridad cibernética será un componente inédito, con una sala de control activa las 24 horas para monitorear redes olímpicas y la infraestructura de transporte estratégica.
Se activarán varias “zonas rojas” durante el periodo de los Juegos, prohibiendo el acceso a individuos con antecedentes de alteración del orden público para mitigar riesgos de enfrentamientos. La seguridad de las delegaciones extranjeras es una práctica habitual, pero la visibilidad de agencias específicas genera un escrutinio político y social mayor en este contexto.