El documental en 3D de Werner Herzog, 'La cueva de los sueños olvidados', regresa a las salas IMAX tras un exhaustivo proceso de restauración de cinco años. El proyecto ha elevado el metraje original de 2K a una resolución de 6K, permitiendo que el arte prehistórico de la cueva de Chauvet, en Francia, se aprecie en las pantallas más grandes del mundo.
El productor James Stewart lideró un pequeño equipo de menos de diez personas para reconstruir la película fotograma a fotograma. La restauración requirió el uso de software especializado para extraer códecs obsoletos del material original y escalar la resolución sin recurrir a la inteligencia artificial.
Una reconstrucción técnica
El equipo también renovó el audio de la cinta, pasando de una mezcla de sonido envolvente 5.1 a una configuración Dolby Atmos capaz de integrar hasta 100 altavoces. Dado que la película fue rodada en 3D, el proceso de restauración exigió el doble de esfuerzo para gestionar los flujos de imagen independientes para cada ojo.
Aunque Herzog es conocido por su escepticismo ante los éxitos de taquilla en 3D como 'Avatar' de James Cameron, esta tecnología resultó esencial para este tema en particular. Durante la preproducción, Herzog descubrió que los artistas prehistóricos aprovechaban las formaciones rocosas naturales de la cueva para dotar de profundidad a sus obras.
“Una roca saliente se convierte ahora en el cuello abultado de un bisonte que te embiste”, comentó Herzog. Señaló que el formato 3D logra capturar cómo los pintores utilizaban la textura tridimensional de las paredes de la cueva.
La captura del metraje requirió originalmente hardware fabricado a medida. Debido a que ninguna cámara 3D existente era lo suficientemente pequeña para la cueva de Chauvet, el equipo, que incluía al cineasta estonio Kaspar Kallas, construyó su propio equipo utilizando cinta americana y pegamento. La producción también empleó un sistema de drones fabricado a mano, convirtiendo a la película en pionera de la cinematografía con drones un año antes de que esta tecnología se convirtiera en el estándar de la industria.
Stewart, que ha visto la película más de cien veces, describió la experiencia IMAX como algo “alucinante”. Destacó que la mayor nitidez permite a los espectadores apreciar cada detalle de las paredes de piedra caliza como si estuvieran dentro de la propia cueva.