Rivian confirmó este jueves en un archivo regulatorio que no espera cumplir su objetivo de rentabilidad para el próximo año. La compañía de vehículos eléctricos retrasó su meta de alcanzar un EBITDA positivo en 2027 debido a los costos crecientes de desarrollo. Esta revelación se produjo mientras la empresa detallaba una nueva asociación estratégica con Uber para vehículos autónomos.
Según el documento, los gastos de investigación y desarrollo aumentarán en línea con los esfuerzos acelerados para construir tecnología de conducción autónoma. El director ejecutivo RJ Scaringe declaró que la empresa gasta más en autonomía que en cualquier otra área en este momento. Rivian no proporcionó comentarios adicionales más allá de lo detallado en el informe oficial.
Históricamente, los accionistas esperaban que la empresa alcanzara la rentabilidad en 2027 si lanzaba con éxito el SUV R2. La compañía también dependía del aumento de los ingresos de software para alcanzar este hito financiero. Sin embargo, varios obstáculos regulatorios y económicos han complicado este camino hacia el equilibrio financiero.
Los datos financieros revelan que la empresa registró pérdidas netas totales de 27 mil millones de dólares entre su fundación y finales de 2025. En 2025, Rivian gastó 1700 millones de dólares en investigación y desarrollo, un aumento respecto a los 1600 millones de 2024. La compañía atribuyó este salto a mayores costos de ingeniería, diseño y prototipos.
Para apoyar estas iniciativas, Rivian está desarrollando su propio modelo de conducción grande y un procesador personalizado. La meta es lanzar la conducción con las manos libres el próximo año y apuntar a una capacidad de conducción personal L4. Estas capacidades buscan operar en un área específica sin intervención humana según la Sociedad de Automóviles de Ingeniería.
La alianza con Uber implica una inversión potencial de hasta 1250 millones de dólares en Rivian por parte de la empresa de transporte. Uber ordenará inicialmente 10000 unidades del SUV R2, con la posibilidad de comprar hasta 50000 vehículos a lo largo del tiempo. La mayor parte del acuerdo parece estar centrada hacia el año 2030.
Factores externos también han presionado los márgenes, incluyendo la terminación del crédito fiscal federal para vehículos eléctricos. Además, la capacidad de vender créditos regulatorios a otros fabricantes se ha reducido debido a cambios en el mercado. Los aranceles del presidente Trump también han aumentado los costos operativos para la compañía.
Joseph Spak de UBS escribió en febrero que esperaba que la empresa no alcanzara un EBITDA positivo durante varios años. Este análisis anticipa los desafíos financieros que ahora admite la compañía en su presentación oficial. La discrepancia entre las expectativas y la realidad financiera ha sido notable en el sector.
La compañía tiene gastos importantes pendientes, incluido el inicio de la construcción de una nueva fábrica en Georgia este año. La producción del modelo R2 comenzará en cuestión de meses según los plazos actuales. Rivian espera gastar entre 1950 millones y 2050 millones de dólares este año.
El retraso en la rentabilidad subraya la apuesta arriesgada de la industria por la conducción autónoma frente a la sostenibilidad financiera inmediata. Los inversores observarán cómo se ejecuta la integración de la tecnología de Uber en los próximos vehículos. El enfoque en la autonomía define ahora el futuro a largo plazo de la marca.