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Ciencia

Piloto de la NASA realiza aterrizaje de emergencia en Houston sin tren de aterrizaje

Una de las tres aeronaves WB-57 de la NASA efectuó un aterrizaje de emergencia en el Campo Ellington de Houston tras un fallo mecánico que impidió la extensión del tren de aterrizaje. El piloto logró controlar la aeronave mientras se deslizaba por la pista, y la tripulación resultó ilesa, según confirmó la agencia espacial.

La Era

NASA WB-57 High-Altitude Research Jet Executes Emergency Belly Landing in Houston
NASA WB-57 High-Altitude Research Jet Executes Emergency Belly Landing in Houston
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Una de las tres aeronaves WB-57 de la NASA completó un aterrizaje de emergencia el martes por la mañana en el Campo Ellington, ubicado en el sureste de Houston, después de experimentar un fallo mecánico. El incidente obligó al piloto a realizar un aterrizaje sobre el fuselaje, conocido como aterrizaje 'gear-up', sin desplegar el tren de aterrizaje.

Imágenes capturadas por la televisión local mostraron cómo la aeronave tocaba la pista y se deslizaba, utilizando la fricción para reducir su velocidad hasta detenerse por completo. La portavoz de la NASA, Bethany Stevens, confirmó que la tripulación se encontraba a salvo tras el suceso, aunque el avión sufrió daños por el contacto con la pista.

Stevens declaró a los medios que la respuesta al incidente está en curso y que la NASA llevará a cabo una investigación exhaustiva para determinar la causa exacta del fallo mecánico. La agencia se comprometió a actualizar públicamente la información a medida que se recopilen más detalles sobre el evento.

El modelo B-57 tiene raíces históricas profundas, con su desarrollo iniciado por English Electric Company en 1944. Esta línea de aviones militares ganó notoriedad cuando una versión cruzó el Atlántico en 1951, siendo la primera aeronave a reacción en lograrlo sin repostar.

Posteriormente, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos adoptó el diseño para reemplazar a los antiguos Douglas B-26 Invader, y la variante WB-57 fue modificada con alas alargadas. Estas modificaciones permitieron a la aeronave operar a altitudes extremas, alcanzando hasta 62.000 pies.

Históricamente, estas aeronaves han sido cruciales para misiones de reconocimiento meteorológico y para muestrear la atmósfera superior en busca de residuos nucleares tras pruebas atómicas. El incidente subraya la importancia de mantener operativos estos activos únicos, que continúan sirviendo a la ciencia de la NASA.

La capacidad de la tripulación para gestionar una situación tan crítica demuestra el alto nivel de entrenamiento requerido para operar estos aviones especializados. La investigación subsiguiente será clave para asegurar la continuidad operativa de la flota restante de WB-57.

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