Una tendencia preocupante ha surgido en plataformas sociales donde creadores de contenido utilizan gafas inteligentes con cámaras ocultas para grabar interacciones con mujeres en público, según reportes recopilados por The Independent. Estos videos, a menudo presentados como contenido de "artista de la seducción", se suben a Instagram o TikTok, donde acumulan cientos de miles de reproducciones sin el conocimiento o consentimiento de las mujeres filmadas.
Casos recientes en Canadá, Reino Unido y Australia ilustran la naturaleza invasiva de esta práctica, donde las víctimas solo se enteran de la grabación cuando un conocido les reenvía el material viralizado. Kassy Zanjani, de Vancouver, y Oonagh, de Brighton, expresaron sentirse ansiosas y temerosas después de que sus rechazos corteses fueran expuestos y comentados por extraños en línea.
La tecnología detrás de estos dispositivos, como las gafas Ray-Ban de Meta, ha hecho que la grabación sea menos obvia, dificultando a las mujeres detectar cuándo están siendo capturadas. Millie, grabada en Bondi Beach, describió la experiencia como violatoria y la dejó sintiéndose impotente y angustiada por la exposición pública.
Creadores como el usuario de Instagram "itspolokidd" se especializan en este tipo de contenido, a menudo abordando a las mujeres con comentarios inapropiados o sexualizados, lo que resulta en comentarios abusivos y sexistas en la sección de comentarios de los videos.
Las vías de recurso para las afectadas son limitadas; en el Reino Unido, la ley permite la filmación en espacios públicos sin consentimiento, lo que ha dejado a algunas víctimas sin apoyo policial. Aunque Meta afirma que sus gafas tienen una luz LED indicadora, los usuarios reportan que esta puede ser ignorada o que la tecnología se usa ilegalmente.
En casos más graves, se han documentado usos ilegales confirmados, como el de David Williams, quien se declaró culpable de voyeurismo por grabar sexo sin consentimiento con gafas inteligentes. Además, la preocupación se extiende a entornos íntimos, como el caso reportado de una mujer grabada durante un tratamiento estético.
Organizaciones como End Violence Against Women coalition (EVAW) advierten sobre los riesgos de seguridad asociados, especialmente si los videos exponen detalles personales, lo que puede conducir a acoso y doxxing. La falta de regulación clara sobre la publicación de este material subraya un vacío legal en la protección de la privacidad en el espacio digital y público.
Las plataformas tecnológicas están bajo presión para moderar este contenido; mientras Meta eliminó el video de Zanjani tras una queja, TikTok no respondió en ese caso. La necesidad de normativas claras que aborden el uso no consentido de dispositivos de grabación portátiles en público sigue siendo un punto central de debate.