La disputa legal entre Microsoft y el revendedor de software ValueLicensing llegará a la fase de apelación el próximo 28 de abril. Esta audiencia no solo es crucial para las partes involucradas, sino que también está siendo observada con lupa por los responsables de una demanda colectiva contra Microsoft valorada en 3.500 millones de libras esterlinas.
En noviembre pasado, el Tribunal de Apelación de la Competencia (CAT) del Reino Unido dictaminó que la reventa de licencias de software perpetuo de Microsoft no infringe la ley. Microsoft, en desacuerdo con el fallo, decidió rápidamente presentar una apelación. El conflicto se remonta a 2021, cuando ValueLicensing demandó a la tecnológica, acusándola de utilizar cláusulas contractuales para restringir la reventa de licencias perpetuas y, de este modo, forzar a los clientes a migrar a servicios de suscripción más costosos.
La disputa por los derechos de autor, en el centro del debate
Tras años de litigios, la estrategia de defensa de Microsoft dio un giro significativo en 2025. La compañía comenzó a centrarse en la protección de los derechos de autor, argumentando que programas como Office no solo contienen código, sino también archivos auxiliares e imágenes, por lo que su reventa constituiría una infracción. Sin embargo, el juez encargado del caso desestimó este argumento, lo que llevó a Microsoft a presentar el recurso de apelación.
Si Microsoft logra ganar la apelación, el mercado británico de software de segunda mano podría sufrir una transformación radical. Esto no solo revocaría la sentencia anterior, sino que tendría consecuencias profundas en la demanda colectiva de Alexander Wolfson, actualmente en curso. Según documentos judiciales de 2025, el caso involucra a entre 2,3 y 2,7 millones de personas, con reclamaciones que oscilan entre los 1.300 y los 3.500 millones de libras.
El bufete de abogados Stewarts LLP, que respalda la demanda colectiva, ha obtenido permiso judicial para intervenir en la audiencia de apelación. El periodo de reclamación abarca una década, desde octubre de 2015 hasta mayo de 2025. Hasta el momento, Microsoft se ha negado a comentar sobre el avance del proceso, y Stewarts LLP tampoco ha emitido declaraciones al respecto.