Las ventas mundiales de vinilo alcanzaron los 2.100 millones de dólares en 2025, según un informe de restofworld.org, a medida que los oyentes recurren cada vez más a los formatos físicos para llenar los vacíos que dejan los servicios de streaming digital.
Se proyecta que el mercado crezca hasta los 3.600 millones de dólares para 2034. En Estados Unidos, las ventas anuales superaron los 1.000 millones de dólares el año pasado, identificándose a los consumidores de la Generación Z como el principal motor de esta tendencia.
Para muchos oyentes jóvenes, este cambio representa un alejamiento deliberado de la comodidad digital. Las encuestas indican que la mitad de los consumidores de la Generación Z buscan un respiro de la vida digital y desean una conexión tangible con la música.
Algunos analistas han descrito este movimiento como un "privilegio analógico", señalando que la capacidad de prescindir de la curaduría algorítmica suele ser un lujo reservado para los sectores más pudientes.
Motores regionales de la tendencia analógica
En Asia Oriental, la motivación para comprar discos suele estar ligada a la lealtad hacia los artistas. En Japón y Corea del Sur, las compras físicas pueden otorgar acceso a eventos y derechos de voto.
Esta cultura ha impulsado el auentes de los "listening bars" al estilo japonés —locales donde los curadores reproducen vinilos a través de altavoces de alta fidelidad— en ciudades como Londres, Nueva York y Barcelona.
En Brasil, este renacimiento funciona como un archivo vital para la música perdida. Tras el cierre de todas las plantas de prensado brasileñas en 2008, la reapertura de una fábrica en 2011 permitió a los sellos reeditar grabaciones que nunca llegaron a las plataformas de streaming.
Un ejemplo es Cátia de França, una cantante cuya mezcla de rock psicodélico y ritmos tradicionales de los años 70 solo existe en vinilo. Su música está llegando a nuevas audiencias décadas después de su lanzamiento original.
La India también está experimentando un resurgimiento de su infraestructura. La primera planta de prensado de discos del país en cuatro décadas se inauguró en Bombay en agosto de 2024.
En la calle Mirza Ghalib, en Calcuta, las tiendas de discos de toda la vida siguen vendiendo prensados con precios que oscilan entre los 18 y los 42 dólares. Para los compradores locales, el atractivo reside en el ritual que conlleva el formato.
"Querían liberarse de los algoritmos, experimentar el ritual de apoyar la aguja", comentó una pareja de jóvenes que hojeaba unos álbumes al periodista Indranil Ghosh, según el informe.