Recientemente, el desarrollo de una nueva aplicación de generación de reportes diarios demostró el valor significativo de incluir la opción de simulación –dry-run en el comando de ejecución. Esta característica, adoptada al inicio del ciclo de desarrollo, se ha utilizado múltiples veces al día durante las fases de prueba y depuración del sistema.
La aplicación en cuestión opera leyendo datos de una base de datos diariamente, aplicando lógica para crear informes, comprimirlos, subirlos a un servidor SFTP y gestionar las respuestas de error subsiguientes. Dado el número de pasos secuenciales y la manipulación de archivos, el desarrollador recordó la funcionalidad análoga presente en herramientas de línea de comandos históricas como Subversion.
Al ejecutar el comando con el argumento –dry-run, el sistema imprime la secuencia de acciones que se ejecutarían, como qué reportes se generarían o qué archivos se moverían, sin realizar ninguna modificación permanente en el sistema o en el servidor remoto. Esta capacidad de simulación se ha revelado como un chequeo de cordura rápido y seguro, según se detalla en el blog henrikwarne.com.
El principal beneficio radica en la seguridad para la verificación inicial; es posible confirmar que la configuración y el acceso a recursos, como el servidor SFTP, son correctos simplemente ejecutando la simulación. Esto ahorra tiempo valioso al evitar la ejecución completa de procesos que consumen recursos cuando el objetivo es solo validar el estado previo.
Además, el modo de simulación facilitó enormemente las pruebas de comportamiento ante cambios específicos en el estado del sistema, como modificar la fecha del último reporte exitoso. Sin el –dry-run, generar el reporte real tomaría tiempo adicional, mientras que la simulación ofrece retroalimentación instantánea sobre si el nuevo estado activará o no la generación.
Si bien la implementación de esta opción implica una ligera complejidad en el código base, ya que se debe verificar el *flag* en las fases principales para imprimir la acción en lugar de ejecutarla, el impacto es superficial. Las funciones centrales de generación de reportes no requieren esta comprobación interna, solo la capa de invocación superior.
En conclusión, para aplicaciones basadas en comandos que realizan operaciones transaccionales o de cambio de estado, la opción –dry-run es excepcionalmente útil cuando se añade temprano en el desarrollo. Aunque no es universalmente aplicable a sistemas puramente reactivos basados en mensajes, demuestra ser una adición pragmática para flujos de trabajo automatizados.