GoPro, pionero en el mercado de cámaras de acción, anunció este lunes un plan para recortar su plantilla en un 23% con el fin de reducir gastos operativos y recuperar la rentabilidad. Este ajuste supondrá la salida de 145 trabajadores, cerca de una cuarta parte de los 631 empleados que conforman la compañía.
Según el documento 8-K presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC), GoPro estima que este proceso de reestructuración conllevará unos costes de hasta 15 millones de dólares en indemnizaciones y beneficios sociales. La empresa prevé completar la mayor parte de los despidos para el segundo trimestre de 2026, con la intención de finalizar los trámites principales antes de que termine este año.
La creciente competencia presiona los resultados
Aunque GoPro aspiraba a alcanzar la rentabilidad al cierre del ejercicio fiscal 2025, sus últimos resultados anuales confirmaron que la empresa sigue en números rojos. En los últimos años, la cuota de mercado de GoPro se ha visto seriamente afectada por el avance de competidores como DJI e Insta360, que han lanzado una ofensiva agresiva en los segmentos de cámaras de acción y dispositivos de 360 grados.
Esta no es la primera vez que GoPro intenta capear el temporal reduciendo su tamaño; de hecho, la compañía ya ha ejecutado dos rondas de despidos en lo que va de 2024. Estos cambios frecuentes en su estructura organizativa reflejan las dificultades que enfrenta la dirección ante un mercado cada vez más feroz.
Para intentar revertir esta tendencia, GoPro ha puesto todas sus esperanzas en su nueva generación de productos. La empresa ha prometido presentar este mes en la feria comercial NAB una nueva cámara equipada con el procesador GP3. Los directivos de la compañía han asegurado que estos nuevos dispositivos pondrán un énfasis mayor que nunca en el rendimiento profesional, con el objetivo de atraer a un público de gama alta y recuperar el liderazgo en el mercado.