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9 abr 2026 · Actualizado 08:05 UTC
Tecnología

Cómo los dispositivos digitales se han convertido en herramientas de vigilancia policial

Andrew Guthrie Ferguson, profesor de Derecho en la Universidad George Washington, advierte en su nuevo libro que la enorme cantidad de datos generados por nuestros dispositivos personales se está convirtiendo en una fuente de pruebas siempre disponible para las fuerzas del orden.

Alex Chen

2 min de lectura

Cómo los dispositivos digitales se han convertido en herramientas de vigilancia policial
Foto: law.gwu.edu

En su obra más reciente,Your Data Will Be Used Against You: Policing in the Age of Self-Surveillance(Tus datos serán usados en tu contra: la labor policial en la era de la autovigilancia), Andrew Guthrie Ferguson, profesor de Derecho de la Universidad George Washington, señala que las comodidades digitales que impregnan nuestra vida cotidiana están construyendo, en realidad, una red de vigilancia sumamente eficaz.

Desde las aplicaciones de navegación en nuestros teléfonos inteligentes hasta las cámaras Nest y los asistentes de voz como Alexa en nuestros hogares, los usuarios disfrutan de una mayor comodidad mientras generan, de forma involuntaria, un flujo constante de datos privados. Ferguson sostiene que el sistema legal carece actualmente de una regulación clara sobre cómo las fuerzas del orden pueden obtener y utilizar esta información. Este vacío legal expone a los ciudadanos comunes a riesgos de privacidad sin precedentes.

La trampa de la autovigilancia

Ferguson define este fenómeno como «autovigilancia». El autor subraya que, al comprar y utilizar dispositivos inteligentes, las personas están tejiendo su propia red de control. Cuando los datos generados por estos aparatos son solicitados por las autoridades, su naturaleza cambia por completo.

«Comparo esta autovigilancia impulsada por la policía con una autovigilancia bajo mediación democrática», explicó Ferguson en una entrevista. El experto señala que estos dispositivos están presentes en hogares, vehículos y en cada rincón de nuestra vida diaria, y que la sociedad aún no es plenamente consciente de cómo esta información puede convertirse en prueba judicial y ser utilizada con distintos fines según los intereses políticos de quienes ostentan el poder.

En su libro, Ferguson detalla cómo esta vulnerabilidad está siendo «armada» por el gobierno. Ante la falta de restricciones legislativas adecuadas, las fuerzas de seguridad pueden obtener pruebas fácilmente a través de este rastro digital, mientras que el usuario promedio suele estar totalmente desprevenido. El autor hace un llamado a la ciudadanía para que reflexione sobre el precio de nuestra vida digital y se mantenga alerta ante los riesgos legales que conlleva el uso indebido de nuestros datos.

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