Científicos en Suecia han descubierto un mecanismo biológico inesperado que podría influir en el desarrollo de futuros tratamientos oncológicos, según un nuevo estudio de la Universidad de Umeå. Los investigadores encontraron que una toxina producida por la bacteria causante del cólera puede ralentizar el crecimiento de tumores colorrectales sin provocar daños medibles en el tejido sano circundante.
El elemento más novedoso de este hallazgo es la aparente selectividad del compuesto, denominado MakA. Cuando se administró de forma sistémica en experimentos con ratones, el compuesto purificado pareció concentrar sus efectos dentro del tejido tumoral, alterando la actividad inmunológica de maneras que podrían favorecer un control oncológico a largo plazo.
El profesor Sun Nyunt Wai, uno de los autores principales, señaló que la sustancia no solo destruye células cancerosas directamente, sino que también remodela el microambiente tumoral para potenciar la respuesta inmune sin dañar tejidos sanos. El cáncer colorrectal sigue siendo un desafío sanitario global, siendo el tercer cáncer más común y la segunda causa de muerte relacionada con esta enfermedad a nivel mundial.
El equipo de Umeå examinó MakA, una citotoxina secretada por *Vibrio cholerae*. En los modelos preclínicos, la administración de MakA resultó en una reducción notable del crecimiento tumoral. El mecanismo implicó el aumento de la muerte celular tumoral y la disminución de su capacidad proliferativa.
Paralelamente a la acción directa, MakA modificó la composición celular dentro de los tumores, incrementando la presencia de células inmunes innatas, particularmente macrófagos y neutrófilos. Estas células inmunes contribuyeron activamente a inhibir la progresión tumoral, según detallaron los autores en la publicación *Cell Death & Disease*.
Un aspecto crucial es el perfil de seguridad observado, ya que el tratamiento no indujo inflamación nociva, ni se detectaron efectos adversos en el peso corporal, la salud general o la función de órganos vitales incluso tras dosis repetidas. Esto sugiere que la acción de MakA está dirigida específicamente a los tumores.
La Dra. Saskia Erttmann, coautora del estudio, indicó que los resultados abren una vía interesante para desarrollar un nuevo tipo de tratamiento oncológico que explota las sustancias bacterianas para eliminar células cancerosas y reforzar las defensas del cuerpo.
Si bien los resultados son prometedores, los investigadores enfatizan que se requiere investigación adicional para explorar el potencial anticancerígeno de MakA en otros modelos y evaluar su viabilidad para futuros ensayos clínicos en humanos.