Una pareja de Florida, Tiffany Score y Steven Mills, interpuso una demanda contra la clínica de fertilidad IVF Life, Inc. y su director, el Dr. Milton McNichol, alegando que implantaron un embrión de otra paciente en abril de 2025. El caso, reportado inicialmente por el Orlando Sentinel, se centra en una presunta negligencia grave en el manejo de material genético durante un proceso de fecundación in vitro.
Según la demanda presentada en el Tribunal de Circuito del Condado de Orange, la pareja había almacenado tres embriones viables en la clínica desde 2020. Tras la implantación de uno de ellos, Score dio a luz a una niña en diciembre de 2025, pero la apariencia física del bebé no coincidía con la ascendencia caucásica de ambos padres. Pruebas genéticas posteriores confirmaron que la menor no comparte ninguna relación genética con Score o Mills.
El abogado de la pareja, John Scarola, solicitó a la clínica que localizara a los padres biológicos de la niña y explicara el destino de los embriones de sus clientes. A pesar del vínculo emocional desarrollado durante el embarazo y después del nacimiento, la pareja siente la obligación moral de reunificar a la menor con su familia genética si esta aparece. No obstante, el temor persiste de que otro paciente pueda estar criando a su hijo biológico debido a la misma confusión.
La acción legal busca una intervención judicial de emergencia para obligar a la clínica a notificar a todos los pacientes potencialmente afectados y financiar pruebas genéticas exhaustivas. Durante una audiencia preliminar, el juez debatió la complejidad legal del caso, señalando la escasez de precedentes en la ley de Florida para resolver disputas de esta naturaleza.
La clínica emitió un comunicado, posteriormente retirado de su sitio web, confirmando que estaban cooperando activamente con una investigación para determinar el origen del error. El Dr. McNichol, quien dirige la práctica, cuenta con una trayectoria profesional reconocida en la comunidad médica de Florida, según reportes previos.
El litigio subraya los riesgos inherentes a la criopreservación de gametos y embriones, y la necesidad crítica de protocolos de trazabilidad infalibles en la medicina reproductiva asistida. La resolución de este caso sentará un precedente significativo sobre la responsabilidad legal de las instalaciones de fertilidad ante fallos catastróficos.
La corte deberá ahora sopesar el bienestar emocional de la menor, que permanece con Score y Mills, frente al derecho de los padres genéticos a conocer y reclamar a su descendencia. El desarrollo futuro del caso será observado de cerca por la industria biotecnológica y los organismos reguladores.