Investigadores de la Universidad de Bonn determinaron que una dieta intensiva basada exclusivamente en avena consumida durante dos días puede reducir significativamente el colesterol LDL en individuos con síndrome metabólico. El estudio, liderado por Marie-Christine Simon, evaluó el impacto de esta intervención dietética en sujetos con factores de riesgo asociados a la diabetes, como hipertensión y trastornos lipídicos.
Los participantes en el grupo de intervención consumieron 300 gramos de avena cocida en agua tres veces al día durante 48 horas, ingiriendo aproximadamente la mitad de sus calorías habituales. Un grupo de control siguió una dieta hipocalórica sin avena, y si bien ambos grupos mostraron mejoras, el efecto fue notablemente superior en el grupo de avena.
El hallazgo más significativo fue una caída del 10% en el colesterol LDL, considerado perjudicial porque contribuye a la formación de placas en las paredes de los vasos sanguíneos. Además, los sujetos perdieron un promedio de dos kilogramos y experimentaron una ligera disminución en la presión arterial, según reportó Simon, profesora adjunta del Instituto de Nutrición y Ciencia de los Alimentos.
La clave del beneficio reside en la microbiota intestinal, explicó Linda Klümpen, autora principal del ensayo. El consumo de avena incrementó ciertas bacterias intestinales que descomponen el cereal, produciendo compuestos fenólicos como el ácido ferúlico, que estudios previos en animales vinculan con un metabolismo lipídico positivo.
Simultáneamente, estos microbios consumieron el aminoácido histidina, el cual el cuerpo humano convertiría en una molécula sospechosa de promover la resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes mellitus. Este mecanismo dual subraya la importancia del microbioma en la modulación metabólica.
Los efectos positivos de la dieta intensiva de dos días se mantuvieron observables hasta seis semanas después de la intervención. Los investigadores contrastaron esto con un ensayo previo de seis semanas con una dosis moderada de avena (80 gramos diarios) sin restricción calórica, el cual arrojó efectos menores.
Simon sugiere que repetir periódicamente esta dieta intensiva de avena podría ser una estrategia bien tolerada para mantener niveles saludables de colesterol y prevenir la diabetes a largo plazo. El estudio utilizó ensayos controlados aleatorizados (RCTs) para asegurar la validez de los resultados, aunque el cegamiento de los participantes sobre su dieta fue imposible.
La financiación del ensayo provino de varias entidades alemanas, incluyendo el Ministerio Federal de Educación e Investigación (BMBF) y la Asociación Alemana de Diabetes (DDG). Los análisis de sangre y heces fueron evaluados de forma ciega para evitar sesgos en la medición de metabolitos y la identificación bacteriana mediante ARN 16S.