El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de Estados Unidos ha iniciado una revisión exhaustiva de todas sus recomendaciones de vacunas, según declaró su presidente, Kirk Milhoan. Esta decisión marca una desviación notable de la función tradicional del grupo, que durante décadas se ha dedicado a establecer directrices basadas en la evidencia para la inmunización masiva en el país.
Milhoan, quien también es cardiólogo pediátrico, ha expresado públicamente su preferencia por la autonomía individual sobre la salud pública colectiva, enmarcando el debate como una tensión entre el bien individual y el bien común. En entrevistas recientes, Milhoan afirmó que el comité está “reevaluando todos los productos de vacunas, incluidos riesgos y beneficios”, según reportó el New York Times.
Esta reevaluación se produce bajo la administración del Secretario de HHS, Robert F Kennedy Jr., un conocido crítico de las vacunas, y sus asesores designados. Algunos de estos asesores han enfatizado desproporcionadamente los riesgos raros de efectos secundarios en comparación con los beneficios comprobados de prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes.
Expertos en salud pública han manifestado preocupación por este enfoque. Jason Schwartz, de la Escuela de Salud Pública de Yale, señaló que la dicotomía entre el bien individual y el colectivo es falsa, dado que la vacunación protege tanto al individuo como a la comunidad circundante. Schwartz destacó que las tasas de vacunación más bajas ya están correlacionadas con el resurgimiento de enfermedades como el sarampión, que ha visto un aumento significativo de casos este año.
Milhoan también cuestionó la necesidad continua de ciertas vacunas históricas, como la de la polio, argumentando que las mejoras en el saneamiento han alterado el perfil de riesgo de la enfermedad. Sin embargo, académicos como Elizabeth Jacobs advirtieron que la supresión de brotes de polio y sarampión se debe precisamente a las campañas de vacunación exitosas que ahora se cuestionan.
Además, Milhoan criticó las recomendaciones previas por ser percibidas como “autoritarias” y por fomentar la desconfianza debido a su asociación con los mandatos escolares. El presidente del ACIP indicó que las recomendaciones no deberían coartar la “libertad médica” de las familias, aunque los requisitos de vacunación para la escuela son establecidos por estados y localidades, no por el ACIP o los CDC.
La postura de Milhoan sugiere una inclinación hacia la desregulación de las recomendaciones federales, lo que podría llevar a que más estados se separen de las guías federales, según un informe de KFF. Los expertos advierten que priorizar la libertad individual en este contexto podría aumentar el riesgo para niños vulnerables que no pueden ser vacunados por razones médicas.
El próximo encuentro del ACIP está programado para febrero, donde se espera que continúen estas discusiones sobre la redefinición del rol del comité en la salud pública estadounidense. La comunidad científica observa de cerca si el comité se alejará de las directrices basadas en décadas de datos robustos.