Los sistemas de salud de Estados Unidos están desplegando chatbots con marca propia para competir con los modelos de lenguaje de gran tamaño que muchos estadounidenses ya utilizan para obtener asesoramiento médico, según informa arstechnica.com.
Estas nuevas herramientas pretenden captar a los pacientes integrándose directamente en las infraestructuras médicas existentes. Algunos proveedores incluso están lanzando plataformas dedicadas para orientar a los usuarios hacia sus servicios clínicos específicos.
K Health, una empresa de IA clínica, trabaja actualmente con Hartford HealthCare en Connecticut para implementar su chatbot PatientGPT para decenas de miles de pacientes. La iniciativa busca cerrar la brecha entre las consultas digitales y la atención profesional.
"Estamos en un punto de inflexión en la atención sanitaria", afirmó Allon Bloch, CEO de K Health, en un comunicado. "La demanda se está acelerando y los pacientes ya están utilizando la IA para desenvolverse en su día a día".
Bloch añadió que el objetivo es proporcionar una forma segura y transparente de utilizar la IA dentro de un sistema conectado a los historiales médicos. "PatientGPT representa ese punto de inflexión", señaló.
Riesgos e incertidumbre clínica
Los directivos hospitalarios presentan estos chatbots como una forma de mejorar la equidad digital y llegar a los pacientes donde ya pasan tiempo en internet. Argumentan que los bots médicos con marca propia son alternativas más seguras que los modelos comerciales genéricos que el público utiliza actualmente.
Sin embargo, los expertos médicos advierten que los beneficios clínicos de estas herramientas aún no han sido demostrados. Adam Rodman, internista e investigador de razonamiento clínico en el Beth Israel Deaconamente Medical Center, comentó a Stat News que todavía no hay pruebas de que la integración de chatbots en los sistemas de salud mejore los resultados de los pacientes.
"Es una idea tentadora", dijo Rodman. "Pero aún no hemos llegado a ese punto".
Los escépticos también señalan varios obstáculos sin resolver en el despliegue de la IA médica. Entre ellos se encuentran posibles problemas de responsabilidad legal, la necesidad de una supervisión constante y la duda de si estas herramientas realmente abordan los problemas estructurales del sistema de salud estadounidense.