Poke, la startup con sede en California, anunció recientemente el cierre de una nueva ronda de financiación de 10 millones de dólares. Tras haber recaudado 15 millones en su ronda semilla el año pasado, la compañía alcanza ahora una valoración de 300 millones de dólares, contando con el respaldo de firmas de capital riesgo de renombre como Spark Capital y General Catalyst.
El producto estrella de Poke se lanzó oficialmente en marzo. A diferencia de los chatbots de IA convencionales como ChatGPT o Claude, centrados principalmente en el diálogo y la búsqueda de información, Poke se posiciona como un agente de IA orientado a la "acción". Los usuarios no necesitan instalar ninguna aplicación; basta con enviar instrucciones a través de herramientas de comunicación cotidianas como iMessage, SMS, Telegram o WhatsApp.
La automatización al alcance de todos
La plataforma tiene como objetivo derribar las barreras tecnológicas, permitiendo que incluso los usuarios sin conocimientos técnicos puedan automatizar sus procesos personales. Los usuarios pueden pedirle a Poke que gestione tareas diarias como la planificación de agendas, el seguimiento de datos de salud, el control de dispositivos de domótica o la edición de fotos. Por ejemplo, es posible configurar comandos para que Poke envíe correos de recordatorio bajo condiciones específicas o que avise al usuario de llevar un paraguas si se prevé lluvia.
Otra característica distintiva de Poke es su función de "Recetas". Los usuarios pueden crear sencillos guiones de automatización y compartirlos con sus amigos. Este enfoque de interacción de código bajo (low-code) hace que el uso de agentes de IA sea una experiencia más social y accesible.
El mercado de los agentes de IA atraviesa actualmente un momento de auge. OpenAI ha adquirido recientemente a los creadores de OpenClaw, y el CEO de Nvidia, Jensen Huang, ha subrayado públicamente la importancia de las estrategias de agentes de IA a nivel empresarial. Ante la intensa competencia, Poke ha optado por una vía diferenciada: ocultar una compleja lógica de backend tras la interfaz más básica de todas —los mensajes de texto— para servir directamente al consumidor masivo.
Para el equipo de Poke, compuesto por diez personas, esta nueva inyección de capital se destinará a optimizar su motor de automatización y a expandir su servicio de "superinteligencia personal" a nuevos mercados. Con la creciente demanda de agentes de IA, Poke busca demostrar que las herramientas de productividad más potentes suelen ser, a menudo, las más sencillas.