En el centro de mando de Ciudad Juárez, los analistas pueden acceder en tiempo real a las imágenes de cámaras distribuidas por todo Chihuahua con solo tocar una pantalla. A través de la "Plataforma Centinela", la policía local utiliza inteligencia artificial para rastrear sospechosos, identificar focos de criminalidad y coordinar el despliegue de agentes. El sistema integra miles de cámaras, lectores de matrículas, drones y helicópteros con el fin de combatir la desenfrenada violencia de las bandas criminales en la región.
Gilberto Loya Chávez, secretario de Seguridad Pública de Chihuahua, asegura que el sistema ha mejorado drásticamente la eficacia de las investigaciones. Según explica, gracias a la tecnología de reconocimiento facial integrada en los drones, la policía ha logrado capturar a varios individuos vinculados a delitos violentos. El año pasado, la plataforma fue galardonada en la Cumbre Mundial de Policía de Dubái por su innovadora aplicación de IA en el ámbito de la seguridad pública.
Mecanismos de intercambio de inteligencia transfronteriza
El alcance de esta tecnología de vigilancia se extiende hasta la frontera entre México y Estados Unidos. En abril de 2022, el gobernador de Texas, Greg Abbott, y la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, firmaron un memorando de entendimiento que permite a Texas acceder a la vasta cantidad de datos recopilados por el estado mexicano. En aquel momento, Campos Galván señaló que este acuerdo otorgaba a Texas acceso en tiempo real a la vigilancia de la zona fronteriza. Actualmente, las autoridades mexicanas han confirmado que comparten parte de esta inteligencia con el FBI y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de EE. UU.
Para consolidar aún más esta red, pronto entrará en funcionamiento la "Torre Centinela", un edificio de 20 pisos en el centro de Ciudad Juárez. Esta instalación servirá como el núcleo central del sistema estatal, integrando funciones de despacho de emergencias, análisis táctico e inteligencia cibernética. Loya explicó que la ubicación del centro de mando en el corazón de Juárez responde a la necesidad de desplegar la vigilancia directamente en las zonas donde la incidencia delictiva es más crítica.
Aunque las autoridades destacan el efecto disuasorio de esta tecnología, los grupos de derechos civiles han expresado su preocupación por los riesgos a la privacidad que implica una vigilancia masiva de esta magnitud. Los críticos sostienen que, mientras el sistema rastrea a ciudadanos comunes, no garantiza necesariamente una reducción efectiva del crimen organizado. A medida que se amplía el intercambio de datos, el debate sobre los límites de la vigilancia fronteriza continúa ganando terreno en la sociedad local.