Recientemente, la edición de Singapur de la revistaEsquireha sido objeto de duras críticas en redes sociales por utilizar inteligencia artificial para redactar una entrevista falsa al actor Mackenyu. La publicación tenía previsto entrevistar al intérprete de Zoro en la adaptación de acción real deOne Piecede Netflix durante los preparativos de la segunda temporada, pero, debido a conflictos de agenda, optaron por «simular» las respuestas del actor mediante tecnología de IA.
Diálogos fabricados por IA
La entrevista fue generada mediante modelos de IA como Claude y Copilot, y posteriormente revisada por editores humanos. Joy Ling, la editora responsable del reportaje, explicó en el artículo que, ante la imposibilidad de obtener declaraciones directas, decidieron recurrir a una «licencia creativa»: introdujeron citas reales de entrevistas anteriores de Mackenyu en el programa de IA para ensamblar nuevas respuestas.
Sin embargo, el artículo provocó el rechazo inmediato de los fans. En el texto, la IA no solo respondió a preguntas vagas sobre el estrés y la desilusión, sino que incluso abordó temas sensibles relacionados con su difunto padre, el legendario actor de acción Sonny Chiba. En la red social X, los seguidores expresaron su indignación: «Estoy profundamente decepcionado de que Esquire Singapur haya utilizado una entrevista con IA en lugar de los pensamientos reales de Mackenyu. Dudo mucho que esto haya contado con su autorización».
Hasta el momento, ni Mackenyu ni su agencia de representación han emitido una declaración oficial al respecto. Cabe destacar que la propiaEsquireadmitió al inicio del artículo que sus solicitudes de entrevista previas no obtuvieron respuesta por correo electrónico por parte del actor.Kotakuse ha puesto en contacto con los representantes del artista para verificar si la entrevista contaba con su consentimiento, pero no ha recibido respuesta hasta el cierre de esta edición.
Expertos del sector señalan que el uso de la IA por parte de los medios para suplir la falta de entrevistas no solo desdibuja los límites de la veracidad periodística, sino que también podría perjudicar la imagen pública de los artistas. Este incidente ha reavivado el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial en la creación de contenidos mediáticos.