En un movimiento que subraya la creciente fricción entre la política y las tecnologías de manipulación visual, la administración actual de la Casa Blanca ha sido señalada por publicar una imagen alterada de la abogada de derechos civiles Nekima Levy Armstrong, quien fue detenida tras protestar en una iglesia vinculada a ICE.
El incidente comenzó cuando la Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, compartió una fotografía que parecía ser la original, mostrando a Armstrong siendo escoltada por un agente. Sin embargo, media hora después, la cuenta oficial de X (anteriormente Twitter) de la Casa Blanca difundió una versión modificada. En esta versión, el rostro de Armstrong fue digitalmente alterado para proyectar una imagen de angustia y llanto, contrastando fuertemente con la realidad reportada.
Derrick Johnson, presidente y CEO de la NAACP, condenó enérgicamente la acción: “La Casa Blanca compartió una foto editada con IA de Nekima, describiéndola entre lágrimas y asustada cuando, en realidad, estaba serena, determinada e intrépida”, declaró. El contexto añadido por usuarios en X confirmó rápidamente la manipulación, señalando la discrepancia con la imagen publicada previamente por el DHS.
La defensa oficial provino de Kaelan Dorr, Subdirector de Comunicaciones de la Casa Blanca, quien adoptó un tono desafiante: “La aplicación de la ley continuará. Los memes continuarán. Gracias por su atención a este asunto”. La publicación original que contenía la imagen manipulada etiquetaba a Levy Armstrong como una “agitadora de extrema izquierda” responsable de “orquestar disturbios en iglesias de Minnesota”.
Jordan Kushner, abogado de Levy Armstrong, calificó el hecho como “simplemente indignante”, afirmando que la administración está fabricando narrativas para desacreditar a su cliente. “Ella estaba completamente tranquila, compuesta y racional. Nadie estaba llorando. Así que esto es simplemente una difamación escandalosa”, añadió Kushner, quien también anunció la próxima liberación de un video grabado por el esposo de Armstrong que, según él, “desmantela lo que afirman”.
Este episodio no es solo un caso de desinformación política tradicional, sino una clara demostración de cómo las herramientas de edición sofisticadas, que se acercan peligrosamente a las capacidades de la IA generativa, se están integrando en el arsenal de la guerra de información gubernamental. La facilidad con la que un mensaje visual puede ser fabricado para influir en la percepción pública plantea serias interrogantes sobre la autenticidad de las imágenes en el futuro inmediato de la comunicación política.
Fuente: Adaptado de reportes de Ars Technica.