Ante una escasez de mano de obra cada vez más crítica, Japón está trasladando los sistemas de IA física del laboratorio a la línea de producción para mantener su capacidad industrial. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria anunció en marzo de 2026 su intención de consolidar una industria nacional de IA física, con la meta de alcanzar una cuota del 30% del mercado mundial para 2040. Según datos del ministerio, Japón ya es líder en robótica industrial, representando aproximadamente el 70% de la producción manufacturera mundial en 2022.
La crisis laboral impulsa la transformación tecnológica
Ro Gupta, director general de Woven Capital, señaló a TechCrunch que la apertura cultural de Japón hacia la robótica, la presión demográfica y su sólida base en electrónica y cadenas de suministro de hardware son los motores de esta transformación. Con una población activa que lleva 14 años consecutivos en declive, el porcentaje de personas en edad de trabajar en Japón ha caído al 59,6%. Se estima que, en las próximas dos décadas, esta cifra se reducirá en otros 15 millones de personas.
Por su parte, Hogil Doh, socio general de Global Brain, destaca que las empresas no están desplegando IA física para eliminar puestos de trabajo, sino para cubrir vacantes. "La IA física se está introduciendo como una herramienta de continuidad; se trata de cómo mantener operativas las fábricas, almacenes, infraestructuras y servicios ante la disminución del personal", explicó Doh. "Por lo que he podido observar, la escasez de mano de obra es el principal motor".
Tanto inversores como ejecutivos del sector coinciden en que, a medida que la tecnología madura, las empresas japonesas están utilizando robots con IA para encontrar vías que permitan mantener la productividad frente al declive demográfico. A diferencia de Estados Unidos y China, la estrategia de Japón se centra más en resolver problemas urgentes de supervivencia en infraestructuras y servicios mediante la IA física.