La batalla por los derechos de autor entre la industria editorial y el gigante de la IA
Recientemente, dos titanes del mundo editorial, Encyclopædia Britannica y Merriam-Webster, presentaron una demanda ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York contra el gigante tecnológico OpenAI. Los demandantes acusan a OpenAI de haber recopilado y utilizado a gran escala, sin autorización, su contenido protegido por derechos de autor —rigurosamente editado por expertos— para entrenar sus modelos de inteligencia artificial, construyendo así su imperio de IA valorado en 730.000 millones de dólares.
El círculo vicioso de la 'canibalización' de tráfico e ingresos
En la demanda, los demandantes señalan explícitamente que el modelo operativo de ChatGPT está "canibalizando" el tráfico y los ingresos publicitarios de los que dependen los editores para sobrevivir. A diferencia de los motores de búsqueda tradicionales, que dirigen a los usuarios a los sitios web de los editores a través de enlaces, ChatGPT absorbe e integra directamente el contenido de los editores, presentándolo a los usuarios en forma de "respuestas listas para usar". Esta práctica no solo priva a los sitios web de visitas, sino que también provoca una caída drástica en la capacidad de generación de ingresos de los editores.
Los demandantes temen que este modelo desencadene un círculo vicioso: la disminución de los ingresos por publicidad y suscripciones obligará a los editores a recortar sus presupuestos de creación de contenido, lo que a su vez reducirá la calidad del mismo y, finalmente, provocará una mayor pérdida de tráfico. Este ciclo destructivo podría ser devastador para los titulares de propiedad intelectual.
La respuesta legal tras la negativa de licencia
Según la demanda, en noviembre de 2024, los demandantes intentaron negociar un posible acuerdo de licencia con OpenAI, pero fueron rechazados. Con esta demanda, los demandantes no solo exigen que OpenAI pague por los "beneficios ilícitos" obtenidos a través de la infracción, sino que también, bajo la Ley Lanham (Lanham Act), acusan a OpenAI de atribución falsa: cuando ChatGPT genera alucinaciones o inventa contenido, a veces atribuye erróneamente la información a estas instituciones editoriales de autoridad.
Los demandantes buscan actualmente que el tribunal dicte una orden judicial permanente que prohíba a OpenAI seguir utilizando sus materiales protegidos por derechos de autor.
La controversia sobre el plagio y la 'curaduría de contenido'
La demanda enumera varios casos concretos que señalan un comportamiento de "plagio" directo por parte de ChatGPT. Por ejemplo, cuando un usuario solicita a ChatGPT que defina la palabra "plagiar" (plagiarize), la respuesta del modelo es idéntica a la definición protegida por derechos de autor de Merriam-Webster. Además, en consultas sobre eventos históricos (como el duelo entre Hamilton y Burr), se acusa a ChatGPT de copiar directamente la selección única de puntos de vista y el orden de las citas de los artículos de la Encyclopædia Britannica.
La defensa de OpenAI
Ante las acusaciones, un portavoz de OpenAI respondió que sus modelos de IA están diseñados para mejorar la creatividad humana, promover la investigación científica y médica, y facilitar la vida cotidiana de cientos de millones de personas. OpenAI enfatizó que el entrenamiento de sus modelos se basa en "datos públicos" y cumple con el principio de "uso legítimo" (fair use), siendo un medio necesario para impulsar la innovación tecnológica.
Esta demanda es un microcosmos de la tormenta de derechos de autor que enfrenta la industria de la IA en los últimos años. Anteriormente, varios actores, incluidos escritores y organizaciones de noticias, han presentado demandas contra empresas de IA como OpenAI, Anthropic y Perplexity. A medida que el ámbito legal presta cada vez más atención a la definición de "qué es conocimiento público" y los "límites del entrenamiento de la IA", este enfrentamiento sobre la propiedad intelectual y el futuro de la inteligencia artificial podría convertirse en un punto de inflexión decisivo para la estructura de la industria.