Este enero, la cantante de folk Murphy Campbell se llevó una sorpresa al encontrar en Spotify varias canciones «suyas» que ella nunca había subido. Aunque la voz parecía ser la suya, el procesamiento sonoro resultaba claramente artificial. Campbell sospecha que alguien tomó el audio de sus videos de YouTube, utilizó IA para generar versiones falsas y las publicó en las principales plataformas de streaming bajo su nombre.
Tras analizar las pistas con herramientas de detección de IA, se confirmó que habían sido generadas artificialmente. En una entrevista con The Verge, Campbell comentó: «Pensé que las plataformas tendrían mecanismos de control más rigurosos, pero esto ha sido una lección clara». Aunque logró eliminar la mayoría de las falsificaciones tras insistentes reclamos, algunas canciones siguen circulando bajo identidades falsas, lo que ha provocado que existan múltiples perfiles de «Murphy Campbell» en las plataformas.
Spotify está probando actualmente una función que permitiría a los artistas revisar manualmente sus lanzamientos antes de que se publiquen. Sin embargo, Campbell se muestra escéptica; opina que las grandes plataformas suelen prometer mucho, pero su ejecución real suele dejar mucho que desear.
Canciones de dominio público, blanco de extorsión
La pesadilla de Campbell no terminó ahí. El mismo día en que se hizo pública su situación con la IA, un usuario llamado «Murphy Rider» subió una serie de videos a YouTube a través de la distribuidora Vydia, reclamando la propiedad intelectual sobre el contenido de Campbell. YouTube le notificó que sus videos ahora compartían ingresos con el «propietario» de esas nuevas subidas.
Lo absurdo del caso es que las canciones reclamadas, como «In the Pines», son piezas de dominio público que datan de la década de 1870. Ante las críticas, Roy LaManna, portavoz de Vydia, declaró que la empresa ya había bloqueado al usuario en cuestión y retirado los reclamos. LaManna aseguró que, de los 6 millones de reclamos gestionados por Vydia, solo el 0,02 % son inválidos, insistiendo en que sus operaciones cumplen con todas las normativas.
LaManna negó cualquier vínculo entre Vydia y el incidente de la IA, argumentando que, aunque ocurrieron al mismo tiempo, son eventos aislados. Esta explicación no ha logrado calmar las dudas. Campbell sostiene que las brechas entre la IA generativa, los mecanismos de distribución musical y los sistemas de protección de derechos de autor han creado un ecosistema complejo y altamente vulnerable a los abusos.
«Creo que la raíz del problema es mucho más profunda de lo que estamos viendo», señaló Campbell. Por su parte, Vydia afirma haber recibido amenazas de muerte a raíz de la controversia, lo que incluso los obligó a evacuar sus oficinas, mientras este pulso por los derechos digitales y la tecnología de IA continúa sin resolverse.