La Fuerza del Espacio de Estados Unidos ha trasladado un lanzamiento de satélite GPS de United Launch Alliance a SpaceX debido a fallos recurrentes en el cohete Vulcan. Esta decisión marca la cuarta vez en poco más de un año que el Pentágono cambia de proveedor para sus satélites de navegación. El Comando de Sistemas Espaciales confirmó el cambio el viernes mientras investiga los problemas técnicos del vehículo de lanzamiento.
El contrato original pertenecía al programa GPS Block III y debía ejecutarse este mes según los planes iniciales. SpaceX utilizará un cohete Falcon 9 para completar la misión que ahora se considera prioritaria para la red de navegación militar. United Launch Alliance, una empresa conjunta entre Boeing y Lockheed Martin, no pudo cumplir con los requisitos de tiempo establecidos.
Este movimiento refleja una tendencia creciente donde la Fuerza del Espacio prefiere la fiabilidad demostrada de SpaceX sobre las promesas de nuevos vehículos. Anteriormente, tres satélites GPS adicionales fueron transferidos de United Launch Alliance a SpaceX desde 2024. La dependencia de SpaceX crece mientras las capacidades de lanzamiento de su rival se ven comprometidas por retrasos constantes.
Como parte de un acuerdo previo, las autoridades militares habían movido tres lanzamientos futuros de SpaceX a United Launch Alliance, incluido el GPS III SV10. Sin embargo, el cohete Vulcan se ha visto detenido por segunda vez en menos de dos años debido a problemas de seguridad. Esto obligó a la Fuerza del Espacio a devolver el satélite SV10 a SpaceX nuevamente para asegurar la continuidad operativa.
A cambio de estas pérdidas, United Launch Alliance recibirá derechos para lanzar una misión militar clasificada de Estados Unidos en 2028. Los oficiales del Comando de Sistemas Espaciales asignaron las misiones finales de GPS varios años atrás cuando el cohete Vulcan estaba cerca de su primer vuelo de prueba. En ese momento, la nueva nave parecía estar lista para el servicio operativo.
El debut del vehículo fue retrasado desde 2020 hasta principios de 2024 y desde entonces su camino no ha sido fluido. En su segundo y cuarto vuelo, ocurridos en octubre de 2024 y el mes pasado, el cohete sufrió fallos en sus propulsores sólidos. Una investigación sobre el primer incidente encontró un defecto de fabricación en la boquilla de escape del propulsor.
Funcionarios no han anunciado los resultados de la investigación sobre el segundo fallo del propulsor, pero el incidente pareció ser similar al primero. La recurrencia de este tipo de fallos en cuatro vuelos preocupó a los oficiales militares encargados de la seguridad espacial. El cohete logró completar el ascenso a órbita a pesar de la anomalía, pero la confianza se ha erosionado.
El oficial a cargo del programa de lanzamiento espacial de la Fuerza del Espacio dijo que la investigación tomará muchos meses. La Fuerza del Espacio no reanudará el lanzamiento de cargas útiles en el cohete Vulcan hasta que se complete la investigación oficial. La fiabilidad del vehículo sigue siendo un punto crítico para el Pentágono y sus socios de defensa.
Este incidente subraya la fragilidad de la cadena de suministro espacial militar estadounidense frente a problemas técnicos no resueltos. La confianza en United Launch Alliance disminuye mientras SpaceX mantiene su posición dominante en el mercado de lanzamientos gubernamentales. El sector observa de cerca cómo se resuelven los problemas técnicos del cohete Vulcan en los próximos meses.