El nivel de felicidad reportado por los estadounidenses ha sufrido un descenso repentino y sin precedentes históricos tras la pandemia de COVID-19, según un estudio de 2026 del economista Sam Peltzman, de la Universidad de Chicago.
Los datos de la Encuesta Social General (General Social Survey) muestran un "cambio de régimen" en el sentimiento nacional que ha persistido hasta 2024. Peltzman documentó que, tras 50 años de un bienestar relativamente estable, Estados Unidos ha entrado en un periodo de declive psicológico significativo.
Esta tendencia se refleja en múltiples indicadores económicos y sociales. La medida de satisfacción laboral de la Reserva Federal cayó recientemente a su nivel más bajo desde 2014. Simultáneamente, el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, que cuenta con 70 años de historia, alcanzó su nivel más bajo registrado.
Según informes de www.derekthompson.org, los estadounidenses expresan más depresión respecto a la economía actual que durante la Gran Recesión o la estanflación de la década de 1970. Estados Unidos también ha alcanzado su posición más baja en la historia en el Informe Mundial de la Felicidad, impulsado principalmente por una rápida caída del bienestar entre los jóvenes.
La brecha entre los datos y el sentimiento
Estas tendencias psicológicas contradicen los indicadores económicos tradicionales. La tasa de desempleo se ha mantenido por debajo del 5 por ciento durante la mayor parte de la década actual, y la economía estadounidense ha superado en crecimiento a la eurozona, Japón y el Reino Unido.
Los datos económicos sugieren que los estadounidenses están aumentando su riqueza. Un mayor número de ciudadanos está integrándose en la clase media alta, y los salarios de los estratos más bajos de la distribución de ingresos están creciendo más rápido que los de la parte superior.
A pesar de que algunos analistas podrían descartar estos resultados de las encuestas como sentimientos irracionales, el medio informa que la brecha entre los "datos duros" y los "datos blandos" se está ampliando. Esta desconexión sigue siendo un fenómeno significativo, ya que el crecimiento económico del país continúa a pesar del declive en la moral pública.