La Comisión Federal de Comunicaciones aprobó ayer la compra de Tegna por Nexstar Media Group por seis mil millones de dólares. La agencia otorgó una exención que permite al gigante de las emisiones superar el límite nacional del 39%. Nexstar confirmó que cerró la adquisición poco después de recibir la aprobación oficial.
La transacción también fue autorizada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, aunque un grupo de fiscales generales estatales la está impugnando en corte. Los oponentes argumentan que la FCC carece de autoridad para otorgar la exención y que solo el Congreso puede modificar el límite. Este conflicto legal podría retrasar la consolidación completa del mercado televisivo.
Aunque Nexstar posee menos del 15% de las estaciones, la regla nacional se calcula por los hogares alcanzados por una entidad. La combinación alcanzará el 80% de los hogares de televisión en Estados Unidos. Si se aplica el descuento UHF, esa cifra baja al 54.5%.
La aprobación estadounidense se esperaba al menos desde el siete de febrero, cuando el presidente Trump respaldó la fusión en Truth Social. Trump escribió que se necesitaba más competencia contra las cadenas nacionales de noticias falsas. Él afirmó que permitir que estos buenos negocios se concretarían ayudaría a eliminar la competencia desleal.
El presidente de la FCC, Brendan Carr, compartió rápidamente el mensaje de Trump en X y elogió la decisión. Carr declaró que los canales nacionales como Comcast y Disney habían acumulado demasiado poder durante años. Según Carr, estas cadenas han estado difundiendo programación de Hollywood y Nueva York sin controles reales.
Nexstar previamente se ganó la buena voluntad de Carr al retirar temporalmente el show de Jimmy Kimmel de sus 28 afiliadas de ABC. Carr había amenazado a las cadenas de televisión con la revocación de licencias por exhibir el programa. Esta acción demostró la influencia que el regulador tiene sobre los dueños de estaciones.
Al aprobar la expansión de Nexstar, Carr está obteniendo un aliado aún más grande en la industria de medios. Su objetivo es obtener una cobertura de noticias más favorable para Trump mediante esta alianza estratégica. Carr busca dar más influencia a los dueños de estaciones sobre las redes nacionales que proveen programas.
Esta fusión marca un punto de inflexión en la regulación de medios de comunicación en Estados Unidos. La concentración de propiedad ahora supera los umbrales históricos establecidos durante décadas. Observadores sugieren que el impacto político será significativo en las próximas elecciones.
El siguiente paso será esperar el resultado de los litigios presentados por los fiscales generales estatales. La resolución de estos casos determinará la estabilidad del nuevo conglomerado mediático. Se espera que el mercado televisivo experimente cambios estructurales profundos en los próximos meses.