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Cultura

La 'dama de la langosta' de Maine: una vida de casi un siglo en el mar inspira a la nueva generación

Virginia "Ginny" Oliver, quien pescó langosta durante 97 años hasta los 103, falleció a los 105, dejando un legado de tenacidad en una industria dominada por hombres. Su historia resalta la persistencia y la conexión profunda con el mar. Gobernadores y celebridades rindieron homenaje a su notable trayectoria.

La Era

The Endurance Algorithm: Maine's 'Lobster Lady' Dies at 105, Echoing New Paradigms of Lifelong Work
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La costa de Maine se despide de una de sus leyendas vivas. Virginia “Ginny” Oliver, conocida cariñosamente como la “Dama de la Langosta”, falleció el 21 de enero a la edad de 105 años, tras una carrera que abarcó casi un siglo de pesca. Su longevidad profesional, que comenzó a los ocho años junto a su padre y hermano, ha sido calificada de “asombrosa” por la gobernadora Janet Mills, quien espera que su recuerdo impulse al próximo siglo de pescadores trabajadores en el estado.

Oliver no solo fue un ícono local, sino un fenómeno cultural. Su tenacidad en un sector históricamente masculino capturó la atención nacional, convirtiéndose en el sujeto de documentales, reportajes televisivos y libros infantiles. Incluso el actor Mark Hamill, célebre por su papel como Luke Skywalker, celebró públicamente su resistencia, tal como lo detalla su obituario familiar.

Su ética de trabajo era legendaria. Oliver comenzaba su jornada antes del amanecer, utilizando pequeños peces conocidos como *poagies* para atraer a las langostas desde su embarcación, el *Virginia*, originalmente propiedad de su difunto esposo. A pesar de la fama, sus allegados destacan que Oliver mantuvo siempre la humildad y un espíritu vibrante, manteniendo su estilo personal —lápiz labial y pendientes— incluso en el mar, por si se encontraba con alguien inesperado.

El contexto económico de su larga carrera es notable. Durante su vida activa, el valor de la langosta por libra se disparó, pasando de 28 centavos a más de 6 dólares, reflejando la transformación de este crustáceo de alimento de clase trabajadora a manjar de alta cocina. Oliver continuó faenando hasta que una caída a los 103 años forzó su retiro, según relató su amiga y periodista Barbara Walsh.

Las voces prominentes lamentaron su partida. Walsh la recordó declarando siempre, tanto en tierra como en el mar: “Yo soy la jefa”. El Festival de la Langosta de Maine, que la nombró gran mariscal de su desfile, la honró como “más que un ícono local; una pieza viva de la historia marítima de Maine”.

La historia de Ginny Oliver resuena en una era donde muchos estadounidenses extienden su vida laboral debido a las presiones del costo de vida. Sin embargo, para Oliver, la motivación siempre fue la pasión: “Me gusta hacerlo, me gusta estar junto al agua”, dijo en 2021, comprometida a seguir mientras pudiera. Su legado es un testimonio de la dedicación inquebrantable y el amor por el oficio.

*Reporte basado en información del The Guardian.*

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