La Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos emitió el martes 19 de marzo una guía conjunta con la Comisión de Comercio de Futuros de Mercancías sobre activos digitales. Esta orientación busca finalmente proporcionar claridad sobre cómo se aplican las leyes de valores a las criptomonedas en el mercado actual. Sin embargo, los abogados de Gibson Dunn sostienen que los detalles son insuficientes para una corrección completa del rumbo regulatorio.
Este nuevo documento representa una mejora marcada respecto a la era de Gary Gensler y reconoce que la "regulación por aplicación" anterior enturbió las obligaciones de cumplimiento. La industria ha esperado durante años que la definición de "contrato de inversión" bajo la prueba Howey se clarifique de manera definitiva para evitar la incertidumbre legal. A pesar de los avances visibles, la agencia regulatoria sigue dejando aspectos críticos sin resolver en su nuevo documento oficial.
La crítica principal se centra en cómo la SEC articula cuándo un activo digital se convierte en un contrato de inversión sujeto a leyes de valores federales. El estatuto sugiere que un contrato requiere un acuerdo explícito o implícito entre el emisor y el inversor, pero la guía no lo afirma con firmeza suficiente. Esto deja abierta la posibilidad de que las promesas públicas en redes sociales o libros blancos sigan siendo suficientes para clasificar un token como valor de inversión.
Además, la orientación del organismo regulador es confusa sobre el comercio en mercados secundarios y el intercambio de activos entre terceros sin contacto directo. La SEC indica que los activos siguen siendo sujetos de contratos de inversión si los compradores "esperan razonablemente" que las promesas del emisor persistan en el tiempo. No hay una definición clara de cómo se evalúan esas expectativas en transacciones de oferta y demanda ciegas entre desconocidos.
Deficiencias en la prueba Howey
Los expertos legales señalan que la nueva guía falla al no rechazar explícitamente el enfoque de "lo sé cuando lo veo" del pasado normativo. "La SEC puede corregir este problema, pero para hacerlo, necesita aclarar aún más cómo tiene la intención de aplicar Howey en el futuro," explicaron los autores del análisis jurídico. Sin este paso firme, la ambigüedad permitirá que demandantes privados o futuros comisionadores aprovechen las lagunas legales existentes.
Implicaciones para el mercado secundario
Para resolver la incertidumbre actual, la recomendación es adoptar el análisis de la jueza Analisa Torres en el caso Ripple sobre transacciones de mercado secundario. Este enfoque reconoce que es irracional inferir un contrato de inversión cuando las contrapartes desconocen sus identidades durante la operación. Tal medida establecería límites significativos a la aplicación de las leyes de valores en operaciones de intercambio automatizado y de alta liquidez.
Las consecuencias de no aclarar estas dudas son graves para la viabilidad de la industria cripto en territorio estadounidense en el largo plazo. La falta de precisión expone a los actores del sector a litigios futuros y distorsiona la línea base de las leyes de valores durante negociaciones de estructura de mercado. La industria debe responder a la convocatoria de comentarios para exigir restricciones claras y permanentes que garanticen la estabilidad.
Finalmente, dar un lavado de cara a la arquitectura legal de la campaña de aplicación anterior no es suficiente para garantizar la estabilidad del ecosistema financiero. Se necesita una corrección definitiva que separe claramente los activos de los valores mediante definiciones contractuales sólidas y predecibles. El camino hacia la claridad regulatoria continúa abierto pero depende de una acción más firme por parte de la agencia estadounidense.