El gobierno iraní tiene previsto imponer un peaje a los petroleros cargados que transiten por el estrecho de Ormuz, exigiendo explícitamente que los pagos se realicen en activos digitales como el bitcóin. Según informó el Financial Times este miércoles, este mecanismo de cobro se implementaría durante el periodo de alto el fuego de dos semanas pactado entre Irán y Estados Unidos.
Hamid Hosseini, portavoz de la Unión de Exportadores de Petróleo, Gas y Petroquímica de Irán, declaró que la medida tiene como objetivo reforzar la vigilancia del tráfico marítimo en el estrecho y garantizar que no se transporten armas durante la tregua. Hosseini precisó que la política se aplicará exclusivamente a los buques cargados de crudo, mientras que los barcos que naveguen sin carga estarán exentos de pago.
Las criptomonedas como herramienta geopolítica
Bajo el marco propuesto, los operadores de los petroleros deberán declarar detalladamente la información de su carga a las autoridades iraníes a través de correo electrónico. Posteriormente, Irán calculará el peaje a razón de un dólar por barril y dará instrucciones a la tripulación para completar el pago mediante activos digitales como el bitcóin. Hosseini añadió que, una vez verificada la declaración, la tripulación solo necesitará realizar el pago en un plazo muy breve para obtener el permiso de tránsito.
Esta política pone de manifiesto los esfuerzos de Teherán por utilizar las criptomonedas para sortear el sistema financiero global dominado por el dólar. Ante el peso de las severas sanciones internacionales, Irán busca activamente canales de pago digitales para obtener fondos destinados a la reconstrucción de su infraestructura, gravemente dañada por los conflictos.
Anteriormente, otros países bajo sanciones occidentales ya habían intentado integrar las criptomonedas en sus estrategias financieras nacionales. Rusia, por ejemplo, ha explorado el uso de estos activos para realizar pagos transfronterizos como respuesta a las restricciones impuestas por Occidente. Los analistas advierten que esta medida iraní podría forzar a las rutas marítimas a acercarse a la costa de Irán, lo que aumentaría considerablemente los riesgos operativos para las navieras occidentales y de los países del Golfo.