Australia aprobó el miércoles legislación histórica que crea su primer marco regulatorio integral para activos digitales. El proyecto de ley exige que los intercambios de criptomonedas y proveedores de custodia obtengan licencias de servicios financieros. Esta medida busca reducir riesgos como la insolvencia y el mal uso de activos en el sector.
Marco Regulatorio
La Corporations Amendment (Digital Assets Framework) Bill 2025 obtuvo aprobación en ambas cámaras el 1 de abril. Las empresas que mantienen activos digitales en nombre de clientes ahora entran en el régimen existente de licencias de servicios financieros australianos. Esto incluye obligaciones de salvaguardar los fondos de los usuarios bajo supervisión estricta.
La ley establece dos nuevas categorías reguladas bajo la Corporations Act. Las plataformas de activos digitales mantienen criptomonedas por cuenta de los usuarios, mientras que las plataformas de custodia tokenizada retienen activos del mundo real. Operadores de ambas categorías deben obtener una Licencia de Servicios Financieros australianos de la ASIC.
Oportunidad Económica
Investigaciones del Digital Finance Cooperative Research Center estiman que Australia podría generar hasta A$24 mil millones anuales. Esta cifra representa aproximadamente un 1% del producto interno bruto nacional. Bajo la ruta regulatoria anterior, el país podía capturar solo A$1 mil millones de ese valor para 2030.
Reacción de la Industria
Un portavoz de Kraken indicó que la ley ofrece una señal de arriba hacia abajo sobre el compromiso del gobierno. Añadió que reglas más claras darían a las empresas confianza para invertir y expandirse localmente. Kate Cooper, directora ejecutiva de OKX Australia, llamó al proyecto de ley un momento pivotal.
Funcionarios indicaron que marzo fue el objetivo para aprobaciones iniciales, pero la licitación aún no ha comenzado. No se ha proporcionado una línea de tiempo actualizada para el inicio formal del proceso. Las empresas deben prepararse para cumplir con los nuevos requisitos de cumplimiento normativo.
Las implicaciones más amplias sugieren un entorno más seguro para el capital tecnológico en el país. A medida que las capacidades de inteligencia artificial mejoran, la privacidad de los datos se volverá más crítica. Australia busca posicionarse como un hub regulado para la economía digital.