Un reciente resumen de investigaciones destacó hallazgos científicos que, de otra manera, habrían pasado desapercibidos, incluyendo una nueva confirmación sobre el origen del monumento prehistórico Stonehenge. Investigadores de la Universidad de Curtin publicaron nuevos datos en la revista Communications Earth & Environment que fortalecen la teoría del transporte humano de las piedras.
El debate sobre el traslado de los bloques, especialmente los 'bluestones' venidos de Gales, ha persistido, con teorías que incluyen la acción de glaciares o el esfuerzo coordinado de poblaciones antiguas. Anthony Clarke y sus coautores utilizaron la técnica de huella mineral para diferenciar entre el sedimento glacial y el dejado por la erosión de rocas transportadas por personas.
El equipo ya había determinado previamente que la Piedra del Altar, un componente clave, provenía de la región de las Órcadas, en el noreste de Escocia. Este nuevo análisis se enfocó en cientos de cristales de circón recolectados en ríos adyacentes a Stonehenge, buscando rastros de sedimentos de la era del Pleistoceno.
Según el Dr. Clarke, si las rocas hubieran sido arrastradas desde el norte por glaciares, dejarían una firma mineral distintiva en el sedimento circundante a medida que se erosionaban. La ausencia de esta firma específica inclina fuertemente la balanza hacia la intervención humana en el movimiento de los materiales.
Este descubrimiento añade peso a las conclusiones de análisis químicos recientes que ya habían identificado canteras lejanas como fuente de muchas de las piedras del icónico sitio en el sur de Inglaterra.
Aunque el método exacto de transporte humano sigue siendo un área de intensa especulación académica, esta investigación proporciona una base empírica sólida para descartar el mecanismo glacial para al menos una porción significativa de la construcción.
Este tipo de investigación interdisciplinaria, que combina geología y arqueología, es fundamental para desentrañar los métodos de ingeniería de las sociedades antiguas. El futuro del estudio de Stonehenge se centrará probablemente en detallar la logística de este monumental esfuerzo de transporte.