Una tableta cuneiforme sumeria de aproximadamente 5500 años de antigüedad, recuperada de la biblioteca del rey asirio Assurbanipal en Nínive, Iraq, estaría registrando el impacto de un gran asteroide ocurrido en Europa central, según re-interpretaciones recientes. El artefacto, conocido como el "Planisferio" (British Museum No K8538), ha desconcertado a los académicos durante más de un siglo debido a su aparente sofisticación astronómica.
El objeto circular de piedra, que funciona como un astrolabio primitivo con marcas angulares en el borde, fue datado inicialmente como asirio (650 a.C.), pero el procesamiento moderno de datos revela su origen sumerio, reflejando el cielo de Mesopotamia en el 3300 a.C. A pesar de que aproximadamente el 40% de la planisférica está dañada, el texto y los dibujos de constelaciones han sido objeto de escrutinio intenso, especialmente después de la publicación de Alan Bond y Mark Hempsell en 2008.
Bond y Hempsell postulan que la tableta documenta el evento de impacto Köfels, una misteriosa formación geológica en Austria caracterizada por un deslizamiento de tierra masivo de cinco kilómetros de diámetro. La geología del sitio había sugerido previamente un impacto meteorítico debido a las presiones extremas observadas, aunque la ausencia de un cráter clásico había hecho que esta teoría perdiera tracción entre los geólogos modernos.
Utilizando simulaciones computacionales de trayectorias celestes para el 29 de junio de 3123 a.C. (calendario juliano), los investigadores establecieron una correlación precisa con la observación registrada. La tableta detalla la posición de los planetas y, crucialmente, la trayectoria de un objeto grande aún en el espacio, cuya trayectoria concuerda con un impacto en Köfels con un error inferior a un grado.
El análisis sugiere que el objeto era un asteroide tipo Aten de más de un kilómetro de diámetro, cuya órbita cercana a la Tierra explica la falta de un cráter tradicional. El ángulo de entrada fue muy bajo, aproximadamente seis grados, lo que provocó que el cuerpo celeste hiciera contacto con el monte Gamskogel, a 11 kilómetros de Köfels. Este roce inicial causó una explosión aérea que pulverizó la roca al impactar en Köfels, creando el deslizamiento de tierra sin formar un cráter sólido.
Mark Hempsell indicó que las consecuencias atmosféricas del evento fueron extensas, con la columna de reentrada del penacho de la explosión cruzando el Mar Mediterráneo y afectando el Levante, el Sinaí y el norte de Egipto. El calor breve pero intenso generado por este penacho probablemente encendió material inflamable a lo largo de una amplia región, posiblemente causando más muertes que la onda de choque directa en los Alpes.
Este hallazgo posiciona a la astronomía sumeria como significativamente más avanzada de lo que se suponía, demostrando una capacidad de observación y registro de eventos cósmicos de alta energía con una precisión notable. La tableta K8538 ofrece así una perspectiva única sobre la comprensión antigua de fenómenos astronómicos violentos y sus repercusiones terrestres.
El estudio continuo de estos artefactos, asistido por potentes herramientas de simulación digital, está reescribiendo la cronología de la observación astronómica y la comprensión de los riesgos de impacto planetario en la prehistoria humana.