Un equipo de investigadores liderado por la bioquímica Ruo Sun, del Instituto Max Planck de Ecología Química en Jena, Alemania, ha descubierto una vía biológica para combatir las infestaciones de escarabajos barrenadores de la corteza, según un estudio publicado recientemente en PNAS.
Estos insectos, como el escarabajo del abeto noruego (Ips typographus), consumen corteza rica en compuestos fenólicos que normalmente les confieren protección antimicrobiana contra patógenos fúngicos.
Los escarabajos potencian estas defensas dietéticas al metabolizar los compuestos de la corteza del abeto noruego, transformando estilbenos y flavonoides en formas más tóxicas para los hongos.
No obstante, las cepas específicas del patógeno fúngico Beauveria bassiana han demostrado la capacidad de eludir la toxicidad de estas defensas metabólicas adquiridas por el insecto.
La investigadora Sun señaló que, aunque se sabe que los herbívoros acumulan metabolitos de defensa vegetal, los patógenos fúngicos pueden sortear esta toxicidad para causar enfermedad en el huésped.
Las poblaciones de escarabajos barrenadores han experimentado un auge reciente en los bosques templados, exacerbado por las condiciones climáticas alteradas, lo que incrementa la amenaza a especies arbóreas como el abeto rojo.
Este hallazgo sugiere un camino prometedor hacia el desarrollo de bioinsecticidas basados en hongos para el manejo integrado de plagas forestales, reduciendo la dependencia de agroquímicos.
El avance abre la puerta a nuevas estrategias de control biológico, aprovechando la especificidad de los enemigos naturales de las plagas para proteger la salud de los ecosistemas forestales.