Blue Origin anunció la suspensión de su programa New Shepard, el cual realiza vuelos turísticos suborbitales, por un periodo de dos años, señalando un posible cese definitivo de esta iniciativa. El sistema, operativo desde abril de 2015, completó 38 lanzamientos y llevó a 98 personas al espacio, además de transportar más de 200 cargas útiles científicas.
El director ejecutivo de la compañía, Dave Limp, informó en un correo interno que la empresa reorientará a su personal y recursos para acelerar las capacidades lunares humanas, específicamente enfocándose en el vehículo New Glenn. Blue Origin justifica este cambio estratégico citando la oportunidad de contribuir al objetivo nacional de establecer una presencia lunar sostenida.
La decisión se produjo apenas ocho días después del último vuelo tripulado de New Shepard, y en un momento en que la compañía tenía cuatro nuevos propulsores y dos cápsulas en desarrollo. A pesar de esto, el programa de turismo ha enfrentado cuestionamientos sobre su viabilidad financiera a largo plazo, según reportó Ars Technica en noviembre de 2023.
Aunque se reportó que New Shepard se acercaba al punto de equilibrio, el programa seguía consumiendo recursos significativos de la organización. Más de 500 empleados dedican tiempo parcial o completo a esta operación, desviando el foco de las ambiciones mayores de la empresa.
El precio del asiento para estos vuelos espaciales se mantenía en aproximadamente un millón de dólares, y la compañía había discutido la apertura de nuevos puertos espaciales en septiembre. La cancelación repentina indica una priorización agresiva de los proyectos de mayor escala y mayor impacto estratégico.
El enfoque renovado en New Glenn y la infraestructura lunar posiciona a Blue Origin directamente en la carrera por el desarrollo de infraestructura espacial profunda. Esta medida subraya la transición de la empresa de vuelos suborbitales a misiones orbitales y de retorno a la Luna.