Durante la conferencia Black Hat 2025 celebrada en Las Vegas, Mikko Hyppönen, una de las figuras más influyentes del sector, compartió con los investigadores presentes el giro más reciente en su carrera. Tras más de tres décadas combatiendo el malware, Hyppönen se dedica ahora a desarrollar tecnología de defensa frente a drones de ataque.
Hyppönen es reconocido en la industria por su vasta experiencia. Desde finales de los años 80, ha estado en la primera línea de batalla contra virus informáticos, gusanos y troyanos. En aquel entonces, las amenazas se propagaban principalmente a través de disquetes y el término «malware» ni siquiera se utilizaba de forma habitual.
Del «Tetris digital» a la defensa física
En su ponencia, Hyppönen comparó la ciberseguridad con una partida de «Tetris digital». Señaló que, en este campo, una defensa exitosa suele traducirse en que «no ocurra nada», lo que hace que sus resultados sean invisibles: «Tu éxito desaparece, mientras que tus fracasos se acumulan constantemente».
Esta profunda comprensión de la defensa frente a amenazas es lo que le ha llevado a trasladar su mirada de la lucha contra el código en el mundo virtual a la defensa física frente a drones. A medida que la tecnología de los vehículos aéreos no tripulados evoluciona, los riesgos de seguridad asociados se vuelven más evidentes, obligando al sector a replantear sus fronteras defensivas.
Hyppönen sostiene que, aunque la forma de las amenazas haya cambiado —desde los virus en disquetes hasta los ataques complejos de hoy en día—, la lógica fundamental de los defensores sigue siendo la misma. Al aplicar sus décadas de experiencia en antivirus a la seguridad de los drones, su objetivo es construir sistemas capaces de identificar y neutralizar con precisión operaciones ilícitas, respondiendo así a los crecientes desafíos de la seguridad física.