La economía mexicana concluyó el año 2025 con un crecimiento modesto de 0.8% a tasa anual, marcando su ritmo de expansión más lento desde 2020, año en que el Producto Interno Bruto (PIB) sufrió una contracción del 8.6% por la pandemia. Este resultado final supera por una décima de punto porcentual el dato oportuno previamente publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En términos trimestrales, el PIB mostró una aceleración del 0.9%, resultado de crecimientos marginales de 0.1% y 0.3% en el primer y tercer trimestre, respectivamente, y un 0.5% en el segundo trimestre, según cifras desestacionalizadas proporcionadas por la autoridad estadística.
Por componentes, las actividades primarias, que incluyen agricultura y pesca, experimentaron una contracción trimestral del 1.4% respecto al periodo anterior, aunque reportaron un alza anual sorpresiva del 7.8% al cierre del año. En el balance general de 2025, el sector primario mostró un crecimiento acumulado del 4.0% en comparación con 2024.
Las actividades terciarias, dominadas por los servicios, lideraron el desempeño con un avance trimestral del 0.9% y un crecimiento anual del 1.5% para todo el 2025. Dentro de este sector, los servicios profesionales, científicos y técnicos destacaron con un incremento anual del 13.6% durante el cuarto trimestre.
En contraste, el sector secundario (industria) mostró debilidad persistente, aunque logró un alza trimestral del 0.9% tras arrastrar cifras negativas previos. A pesar de esta leve recuperación trimestral, la industria cerró el año con una caída acumulada del 1.1% respecto al año previo.
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) del Inegi complementó la información al reportar una expansión del 2.4% en diciembre de 2025, encadenando tres meses consecutivos en terreno positivo. Este dato sugiere una posible plataforma para el inicio del año siguiente.
Para 2026, el consenso del mercado proyecta un crecimiento del PIB mexicano situado entre 1.25% y 1.50%, un periodo que estará condicionado por la incertidumbre política y comercial derivada de la revisión del T-MEC y los ajustes a la política monetaria de Banxico.