La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo declaró este martes en Palacio Nacional que la política de seguridad de su gobierno mantiene su curso inalterado, respondiendo a las críticas sobre un posible endurecimiento tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En su conferencia matutina, Sheinbaum Pardo enfatizó su rechazo a lo que denominó una "calderonización" de la seguridad, afirmando con vehemencia: "¡Dios nos libre!". La mandataria explicó que la muerte de Oseguera Cervantes fue resultado de la resistencia armada durante un intento de detención legal, no un cambio estratégico hacia la aniquilación de objetivos.
La jefa del Ejecutivo federal contrastó su enfoque con el del expresidente Felipe Calderón Hinojosa, señalando que este último operó constantemente fuera del marco legal al no existir una legislación clara para el uso de las Fuerzas Armadas en ese entonces. Sheinbaum acusó a Calderón de haber gobernado bajo un "estado de excepción que nunca declaró" y de ser un presidente ilegítimo debido a acusaciones de fraude electoral.
La estrategia actual, reiteró la presidenta, se mantiene anclada en los cuatro ejes fundamentales establecidos desde el inicio de su sexenio: atención a las causas, fortalecimiento de la Guardia Nacional, inteligencia e investigación, y coordinación interinstitucional. El objetivo central, según Sheinbaum, es la búsqueda de la paz y no la promoción de la guerra abierta.
Aunque reconoció la relevancia de "El Mencho" en el crimen organizado, Sheinbaum insistió en que la detención de un individuo con orden de aprehensión puede generar circunstancias de enfrentamiento, pero esto no implica una desviación de los principios rectores de su administración.
Finalmente, la mandataria vinculó indirectamente la cultura del crimen con la difusión de narcocorridos, señalando la importancia de que la juventud mexicana no perciba la delincuencia como una alternativa viable de vida, pues es, en sus palabras, una "opción de muerte".